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Mi nuera la pasa bien
Fecha: 02/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: AlbertoXL, Fuente: TodoRelatos
... nuevo. — Perdona, es que nunca me la han metido en el culo. — Sólo ha sido un dedo —precisé. — Pues ha sido alucinante —aseveró con cara de boba—. Pensaba que solo se podía hacer a cuatro patas. Nunca había imaginado que… — ¿Qué? —sonreí. — ¡Jo, no te rías! —dijo pegándome de nuevo. Atrás quedó la actitud sumisa. Ahora el tono de su voz era seguro, y febríl. — Quiero probar. La besé, o más bien nos besamos. Apasionadamente, tiernamente, con avidez. Me incliné sobre ella y me agarró la polla. A continuación Palpité en su puño mientras me sujetaba, guiándome hacia la suave entrada que ella misma había decidido inaugurar. Estaba alineado y ella se inclinó hacia atrás mientras yo empujaba hacia delante. Me deslicé dentro de ella con una facilidad pasmosa y todo estaba tan resbaladizo que de pronto estuve completamente dentro. María jadeó aceleradamente, pero quedamos firme e íntimamente unidos. — ¡Eres increíble! —me eché a reír— La primera vez que lo hacemos y vas y te la metes en el culo. En fin… Se apretó contra mí, inmóvil, de modo que le separé las piernas para volver a estimular su clítoris. De pronto, sus nalgas se contrajeron y la sensación que experimenté fue asombrosa. Nunca había sentido nada parecido. — Repite eso… ¡Oh, sí, eso me había parecido! ¡Continúa, es como si me la estuvieses chupando! María me apretó con fuerza como si todavía su puño me agarrase. Estaba envuelto en un cálido y húmedo guante de terciopelo, ...
... sujeto a su formidable trasero cuando éste comenzó a sacudirse y contonearse con mi rabo en medio, bien hincado, revelando la maña que se daba la muy embustera. A saber las veces que le habrían jodido por el culo… — ¡Chiquilla! —gruñí—. ¡Si sigues así, me voy a correr! — ¡Y yo, papi! ¡Y yo! —sollozó con aflicción, pero sin dejar de follarme en ningún momento. Cuando empecé a embestirla se esfumó cualquier precaución respecto a su embarazo. Ella quería que la follara, así que embestí sus nalgas con todas mis fuerzas, tanda a la que reaccionó retorciéndose de gusto y volviéndose para animarme. — ¡Oh, sí, papi! ¡No pares! ¡No pares! Sentí como me clavaba las uñas y me poseía con una fiereza que no habría podido ni imaginar. Se retorció debajo de mí y luego empujó las nalgas hacia arriba, contra mi polla. — ¡Joder, María! ¡Mueve el culo! ¡Haz que papi se corra! Estábamos follando en perfecta sincronía cuando ambos explotamos en un solo orgasmo. El éxtasis me recorrió de pies a cabeza y, a cambio, mi cuerpo le regaló a la embarazada todo mi semen. Y a mi nuera debió gustarle, pues no dejó de estrujarme mi polla hasta que yo le supliqué que parara. Al bajar de nuestro propio paraíso sexual, notamos la humedad en su cama, pero nos abrazamos y nos besamos ajenos a todo. Luego de un tiempo de comunión, me aparté de ella y la arrastré a una parte seca. — Menos mal que puse cubrecolchón. Por alguna razón, eso sonó gracioso y ambos reímos antes de quedar ...