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Cuando sacó finalmente toda su verga de mi culo, se apoderó de mí, la rara sensación de haber sido usado.
Fecha: 02/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Transexuales Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
Cuando tenía, entre 18 y 19 años siempre fui un chico problema, fue cuando conocí íntimamente, al que, de una forma u otra me fue llevando poco a poco a conocer los placeres del sexo, con otros hombres. Creo que todo comenzó cuando el viejo dueño de la tienda se quedó viendo mis nalgas, por mi parte, aunque nunca había tenido ningún tipo de relación de tipo sexual ni con mujeres, y mucho menos con hombres, aunque les confieso que me sentí muy bien sabiendo que él me observaba el culo. Pero cuando me invitó a que pasara a la tras tienda, sin pensarlo mucho acepté de inmediato, fue cuando me encontré con un sin numero de revistas porno, las que de inmediato comencé a mirar. En ese momento, me dio algo de vergüenza, y sin saber qué hacer, comencé a despedirme, disimuladamente quise llevarme, aunque fuera una sola de esas revistas, pero él me dijo de inmediato. “Si quieres verlas, puedes hacerlo aquí, pero no te las lleves, después te la encuentran, y me metes en tremendo problema”. Rápidamente me di cuenta de que él tenía toda la razón, pero antes de que yo decidiera seguir mi camino, me volvió a decir. “Si quieres verlas, puedes hacerlo, pero aquí, además nadie te va a molestar.” Tras lo cual salió nuevamente de la tras tienda, regresando al negocio, desde ese día por las siguientes semanas, me convertí en un asiduo visitante a su tras tienda. En ocasiones me daban unas tremendas ganas de masturbarme, pero me las aguantaba hasta llegar a casa, hasta que un día mientras ...
... veía unas de las fotos, comencé a pasar mi mano por encina de mi pantalón acariciando sin darme cuenta mi pequeño pero erecto miembro bajo la tela de mi pantalón. Hasta que, me sorprendí al ver al dueño de la tienda de pie ante mí diciéndome. “Si quieres hacerte una paja, por mí no te detengas, que yo también me la hago cuando veo esas fotos”. Al levantar la vista, él se encontraba bien cerca de mí, y también estaba acariciando su verga por encima de la tela de su pantalón. Por sus palabras, entendí que tenía permiso de hacerme la paja, mientras miraba la foto de una rubia con sus piernas bien abiertas e introduciendo sus dedos dentro de su coño, él de inmediato dio la vuelta dejándome a solas, y sin perder tiempo, saqué mi parada verguita, y comencé a masajearla entre mis dedos. Al principio lentamente, pero a medida que seguía viendo la foto de esa rubia, comencé acelerar los movimientos de mi mano derecha una, y otra vez hasta que sentí la sabrosa sensación de venirme entre mis dedos, con el pasar de los días, cada vez me sentía mucho más cómodo al hacerme la paja en ese lugar, y en ocasiones ante la presencia del dueño de la tienda, que con una amplia sonrisa en su rostro me observaba. Por eso un día en que ojeaba una de sus muchas revistas, no me molestó que él tomase asiento a mi lado, y mientras me comenzaba a masturbar, por lo que cuando el dueño de la tienda sacó su verga, lleno de admiración mientras la observaba le dije que era inmensa, y al igual que yo comenzó a ...