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Cuando sacó finalmente toda su verga de mi culo, se apoderó de mí, la rara sensación de haber sido usado.
Fecha: 02/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Transexuales Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
... masturbarse justo a mi lado. Y así por lo menos una vez a la semana, tanto él como yo, nos masturbábamos juntos, mientras que lo escuchaba decirme que se imaginase a esa chica con su coño abierto frente a mí, pero la verdad es que lo que yo me imaginaba área que yo era quien se encontraba desnudo enseñando mis nalgas, vestidito de nena. Pero un día de esos, en que estábamos a punto de comenzar a masturbarnos, no sé cómo me atreví a preguntarle, si me dejaba tocar su inmensa verga, y que si él lo deseaba podía también tocar la mía. En esos momentos, como que me di cuenta de que me había pasado de la raya como quien dice, por lo que me detuve a pensar, en lo que yo le había dicho, pero al estar viendo su parada verga entre sus dedos, nuevamente se lo pregunté, y hasta le dije. “Deja que yo te la toque un poco para que veas lo rico que se siente.” Lo cierto es que yo me moría por las ganas de saber que se sentía, tener entre mis dedos una verga así de grande, y al él decirme que sí, rápidamente coloqué toda mi mano sobre su gran miembro, y de inmediato comencé a moverla de arriba abajo. Casi de inmediato él también agarró mi pequeña verga y comenzó a masturbarme, y el placer que sentí fue tremendo, tanto que rápidamente me vine entre sus dedos, mientras que él después de un largo rato de estar yo pajeándolo finalmente se vino entre mis dedos, después de eso me fui al baño, me lavé las manos y me dijo que nos veríamos al siguiente día. Al siguiente día, mucho más confiado le ...
... propuse que al mismo tiempo que él me tocaba a mi yo se la tocase a él, tomando en cuenta lo bien que me había sentido, finalmente el viejo aceptó. Cuando volví a agarrar otra vez su verga entre mis dedos, y la sentí tan caliente y palpitante, volví a quedar tremendamente impresionado, él también agarró la mía, pero a diferencia de mi mano que trataba de agarrar toda su gruesa y larga verga, el viejo solo uso dos de sus dedos para agarrar mi pequeño pedacito de carne. Como la primera vez no hizo nada más que tocarme, para que me viniera inmediatamente, pero él a diferencia mía, por más que yo movía mi mano sobre su gruesa y larga verga no se venía, hasta que después de un rato lanzó hacía el frente un fuerte chorro de leche. Yo me quedé bastante sorprendido con lo que había pasado, pero al terminar, él me dio las gracias, y justo antes de irse para mi casa, introdujo un billete en mi bolsillo, cosa que a mí no me molesto, es más me agradó mucho que lo hiciera. En las siguientes ocasiones en que lo pasaba a visitar, sin perder tiempo lo comenzaba a masturbar, cosa que me comenzó a gustar mucho, no tan solo por el dinero que el viejo me regalaba, sino que para mí era bien placentero el mantener su verga entre mis manos. Así continue hiendo a su tienda una y otra vez, hasta que un día, en que me quité los pantalones e interiores, mostrándole mis paradas nalgas, al tiempo que con mis manos acariciaba su gruesa y larga verga. Por lo que, sin pensarlo dos veces, comenzó acariciar mis ...