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COMO SI FUERA LA ÚLTIMA CENA
Fecha: 03/09/2026, Categorías: Hetero Autor: Chicles, Fuente: SexoSinTabues30
... a acariciarme los pezones sobre la ropa, los cuales se irguieron con tus caricias. —Pues tú estás muy duro —contesté restregando mi pubis en el bulto que te crecía enorme y te ofrecí mi boca para recibir un dulce beso. En tanto seguíamos bailando, desabroché uno a uno los botones de tu camisa dejando un beso en cada lugar que se descubría; acaricié los bellos de tu pecho y tomé uno de tus pezones con mi boca. Sentí en mis labios cómo aumentaban tus latidos y sin pensarlo más acaricié tu erección, lo hice con suavidad hasta que sentí humedad en tu pantalón. La música concluyó y nos abrazamos uniendo nuestras bocas en un beso. Metí mi lengua en tu boca y acaricié la tuya. “Bailemos sin ropa”, me pediste, y comencé a quitarte la camisa para dejar claro mi consentimiento. Desabroché tu cinturón y te bajé el pantalón. La trusa no podía contener a tu pene tan erecto. Te deshiciste del pantalón con los pies y metí la mano desde abajo para acariciar tus testículos. Cerraste los ojos y tus manos se enredaron en mi cabello. Di un apretón a tu miembro antes de sacar mi mano; te quité la última prenda que te quedaba y, sin levantarme, volví a tomar tu pene circuncidado jalándolo desde la base, exprimiéndolo, salió una brillante gota transparente con la cual lubriqué tu glande dispersándola con mi pulgar en tanto que con los restantes dedos seguía jugando con tu tronco; lo levanté para besar y lamer el escroto antes de ponerme en pie. Era tu turno para quitarme la ...
... ropa. Besándome me abrazaste fuerte y sentí tu pene sobre mi vientre, era como si una espada roma quisiera romper mi ropa y piel. Al soltarme te hincaste, subiste mi vestido largo y te metiste en él. Yo bajé el cierre del vestido, para que tuvieras todo el espacio posible; me besaste las piernas y lamiste mi triángulo antes de levantarte despacio, sacándome el vestido por arriba. Conforme subías la cabeza, besabas mi cuerpo. La espiral de besos que inicio en mis piernas, ahora pasaba por mi trasero, luego la cintura, metiste tu lengua en mi ombligo y subió hacia mi pecho. Yo no veía, pues el vestido tapaba mi cara, pero sabía exactamente dónde estaban tu nariz y tu boca. Cerré los ojos imaginando tu rostro: el movimiento de los alvéolos de tu nariz al aspirar el olor de mi piel, tus ojos dirigiendo a la boca hacia su siguiente objetivo. Al besarme la espalda, tus manos tomaron con delicadeza a mis tetas. Por último, antes de que el vestido abandonara mi cabeza, me besaste el lunar que tengo sobre el hombro y luego la nuca. El vestido quedó sobre alguna silla, volteado mostrando sus costuras, y tú atrás de mí, pasando una mano por mi vientre y la otra sobre mi pecho. Volteé la cara hacia donde estaba la tuya y besándonos nos colocamos frente a frente, sentí como viajaba tu pene acariciándome desde mis nalgas, hasta mi vientre. Así, sin soltarnos, avanzamos dando giros hasta llegar al aparato de sonido, donde apretaste el botón que para que volviera sonar el mismo disco. Entre tus ...