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Presa escurridiza - Cap 8
Fecha: 03/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos
... se le pasó. "¿Esto es todo, señorita?" preguntó el anciano tendero. "¿Qué?" Kimberley se volvió hacia él. No había oído que se hubiera usado la antigua registradora. Al parecer, estaba allí como adorno, porque tenía uno de aquellos escáneres en la mano. "Oh ... sí, eso es todo." Él asintió, sonriendo, y alzó el escáner. "Si pudiera ... sí, gracias, señorita" Kimberley se mantuvo quieta mientras le escaneaba el chip de la oreja. Como toque final, lo envolvió todo en grueso papel marrón y ató el paquete asegurándolo con una cuerda. Kimberley meneó la cabeza. Parecían haber llevado el tema de pueblo del oeste un poco demasiado lejos. Todo lo que había comprado había sido escaneado. Mierda, ELLA había sido escaneada para pagarlo. ¿No podrían haberlo puesto en una bolsa de la compra? ¿Aunque fuera una barata de plástico? Bueno, al menos no era un paquete demasiado grande ni pesado. Pasó los dedos bajo la cuerda y se lo llevó de esa manera. Una vez fuera de la tienda, se planteó ir al establo del extremo de la ciudad, pero realmente no quería llevar con ella aquella cosa envuelta en papel de estraza. Se dirigió a la casa de huéspedes-salón y subió a su habitación. Arrojó el paquete en la cama, sin abrir, y se sentó en la silla. Había algunas partes de su plan que no había pensado muy a fondo. Por ejemplo, planeaba pasar el día aquí, pero aparte de ir a ver lo que había en el establo no parecía haber mucho más que hacer. De alguna manera la idea de limitarse a ...
... recorrer la calle arriba y abajo todo el día, para que los hombres notaran que estaba allí no le apetecía. Tenía que pensar... Después de unos minutos se levantó y comenzó a dar paseos por la pequeña habitación. Puede que le ayudara a pensar o no, pero al menos respondía al impulso de hacer algo. Y, tal vez la ayudara después de todo. Muy pronto se trazó un plan. Se detuvo a pensarlo una última vez y sonrió. Sí, era un buen plan. O, al menos, lo suficientemente bueno. Poco tiempo después, volvió a bajar. Se había cambiado y puesto unos pantalones vaqueros ceñidos y camisa blanca, suelta, de manga larga, ambos comprados en la almacén. No llevaba sujetador, y se había dejado desabrochados los tres primeros botones de la camisa. Aquello sugería más de lo que realmente mostraba, pero sabía que el efecto sería muy similar al de la carne fresca agitándose ante las narices de leones hambrientos ... que era exactamente lo que pretendía hacer. Mientras estaba en zona de seguridad, los leones estaban tras las rejas, pero por si acaso llevaba el cuchillo en la funda del cinturón. La única otra persona que había en ese momento era el camarero, todavía detrás de la barra, todavía limpiando vasos. La miró mientras se le acercaba, y notó que los ojos se le quedaban extraviados en algún lugar por debajo de la barbilla. "Hola,” sonrió alegremente cuando llegó a la barra. "¿Hay algún lugar por aquí donde pueda conseguir que me laven algo de ropa?" Dejó caer la ropa de la noche anterior, ...