1. Presa escurridiza - Cap 8


    Fecha: 03/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos

    ... volvió a la planta baja había solo dos hombres en la sala principal, el camarero y otro hombre, las cabezas juntas en tranquila conversación en el bar. Se separaron cuando ella se acercó, el camarero volvió a limpiar vasos, mientras que el otro hombre se apoyó en la barra y le sonrió amablemente.
    
    "Buenos días, señorita", alzó la cabeza hacia ella, tocando brevemente con los dedos el ala de su sombrero vaquero. "Lamento haberme perdido su actuación anterior. Realmente me hubiera gustado verla."
    
    Kimberley le miró de arriba abajo, las manos en las caderas. Tenía seis pies de alto (como 1,80), o muy cerca de ellos, delgado y bronceado. Vestía vaqueros gastados, botas y una camisa azul de trabajo. ¿Sería una especie de uniforme aquí?
    
    "Así que..." ella observó. "¿Eres una especie de vaquero?"
    
    Se rió. "Bueno,” se encogió de hombros: "He domado unas cuantas potrancas."
    
    "Bueno, entonces, ¿qué estás haciendo aquí?" preguntó Kimberley. No podía calcular que edad tenía. ¿Treinta? ¿Treinta y cinco?
    
    Sus dedos rozaron de nuevo el ala del sombrero. "Cazar, señorita" Tenía unos ojos azules muy intensos.
    
    "Llámame Chica-elfo." Sonrió Kimberley. Le tendió la mano. "¿Y tú eres?"
    
    Le tomó la mano y la estrechó una vez y luego la soltó." Me puedes llamar Greg ... por ahora," respondió.
    
    "Está bien, Greg." Asintió Kimberley con la cabeza. "Ya nos veremos." Pasó a su lado y salió del salón. No miró atrás, pero estaba bastante segura de que sus ojos la seguían.
    
    Cruzó la ...
    ... calle y entró al almacén. Había algunas cosas que quería. No era una larga lista, pero pensó que podía matar el tiempo de esa manera y dejarse ver. Se preguntó a que habían ido Ralphie y Jack. Además, si estaban en la ciudad ahora, ¿dónde estaban sus dos amigos y Bárbara?
    
    El almacén no tenía todo lo que estaba buscando, pero era interesante ver lo que ofrecían allí: ropa, equipo de camping, lámparas de queroseno, linternas, baterías, sacos de dormir, cajas de cereales, comida liofilizada, frutos secos surtidos, cerveza, licores, cuerdas, cadenas, prismáticos, leche fresca, leche en polvo, ollas y sartenes de aluminio, espejos, collares de cuero, esposas... se entretuvo un poco en el pequeño recipiente de madera lleno de piquetas para tiendas de campaña..
    
    Llevó las compras a la parte trasera de la tienda. Había allí un largo mostrador de cristal, y un anciano que estaba sentado detrás de él. Dejó caer todo al lado de una caja registradora de aspecto antiguo. Bajo el cristal había una variedad de cuchillos: cuchillos de monte, navajas, cuchillos grandes y pequeños. También había media docena de cosas que parecían versiones más voluminosas de los lectores del chip de la oreja que había visto. Se inclinó para verlos mejor.
    
    No ... no eran lectores de chips. Eran pistolas eléctricas. Se enderezó con un estremecimiento. No tenía duda de que algunos de los cazadores las utilizarían; Ralphie, por ejemplo. Tuvo otro remordimiento repentino de conciencia respecto a Bárbara, pero ...
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