1. Mi madre. Capítulo 10. Amanecer agitado


    Fecha: 03/09/2026, Categorías: Incesto Autor: GrouchoMarx72, Fuente: TodoRelatos

    ... alerta y en seguida dejé de acariciar mi polla para agudizar el oído. Venían de la habitación de mis padres. No tardé en reconocer su naturaleza. Reconocí, me fue fácil, los gemidos de mi madre y cierto “ñaca ñaca” familiar: el ruido de la cama crujiendo rítmicamente. Suele sonar así (ahora ya lo sé por experiencia) cuando mi madre y yo follamos en ella. Pero era distinto. Ahora yo no estaba allí. Luego, ¿con quién estaba mi madre follando? Unas voces de hombre me sacaron de mis dudas. “Sí, joder, chupa, zorra”, “qué bueno”, “mmmmm, Carmen, qué puta eres, cómo te dejas, ahhhh”. Lo más desconcertante es que eran dos voces distintas. Mi cerebro explotó junto con los cañonazos de mi corazón. ¿Es posible que mi madre estuviera con dos tíos en la cama? ¿De eso iba el mensaje? Me atenazó el miedo de no saber qué me iba a encontrar ahí. No sabía si la estaban violando, si era consentido, quiénes eran esos tipos… Maldije el momento en el que se me ocurrió hacer la broma del número de móvil en el baño. Me armé de valor y caminé hacia el pequeño pasillo que llevaba al baño y las habitaciones. Poco a poco, sin hacer ruido. Los sonidos llegaban más claramente. Mi madre gemía y resoplaba, pero no parecía sufrir ni gritar, lo cual me tranquilizó un poco. Seguía el “ñaca ñaca” y las voces de los tíos. Mientras caminaba casi de puntillas, pude oler saliendo de la habitación de mis padres ese familiar olor a sudor y sexo. Una punzada de deseo me atravesó la parte baja del estómago y encendió ...
    ... la mecha entre mis piernas. Ya casi estaba al lado de la puerta. Me detuve a escuchar.
    
    Oí a mi madre. “Mmmmm, Charly, qué bien, uuffff, sigue dándome, mmmmm”. Mi madre hablaba excitada a un tal Charly, como una viciosa. Luego su voz se apagaba, como si le hubieran metido algo en la boca. Otra voz masculina sonó: “no pares de chupar, puta, que a eso hemos venido, a que nos la chupes y a llenarte de lefa” y sonó un “plas”, como de una bofetada.
    
    Con mi polla ya medio erecta, me asomé a la puerta entreabierta. Me costó acostumbrar mis ojos de la penumbra del pasillo a la luz tenue de la habitación. Pude observar entonces la escena más excitante que había visto hasta la fecha (y eso que mi madre me había regalado momentos memorables). Mi madre estaba sobre su cama, boca arriba, totalmente desnuda, atravesada de lado a lado. Su cabeza colgaba de uno de los laterales de la cama. Justo ahí había un hombre. Un hombre de unos 60 años, de escaso pelo, canoso, bastante entrado en carnes, también desnudo y que estaba ensartando su polla en la boca de mi madre, entregada por la postura de su cabeza colgando por el borde de la cama. Por lo que pude ver, la polla no era muy larga, pero sí gorda. El tipo la metía y la sacaba de la boca de mi madre, apoyándose con sus brazos sobre el colchón, de tal manera que la cabeza colgante de mi madre quedaba entre sus piernas. Empujaba con violencia, entrándola entera en su boca y la cara del tipo estaba desencajada de puro vicio. Sudaba como un ...
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