1. Mi madre. Capítulo 10. Amanecer agitado


    Fecha: 03/09/2026, Categorías: Incesto Autor: GrouchoMarx72, Fuente: TodoRelatos

    ... que fueron trazando caminos hacia sus pezones y entre sus tetas hacia el vientre. Charly duró uno poco más (no mucho) y su corrida fue también abundante. En su caso impactó sobre la cara de mi madre, que se vio obligada a cerrar un ojo pues una gota impactó en él. El resto fue a dar sobre su pelo sudoroso, su frente, sus mejillas y su cuello. Cuando terminó de correrse, golpeó la cara de mi madre con su polla, estirando algunos hilos de semen. Tras lo cual, ambos cayeron tumbados sobre la cama. Mi madre intentaba frotarse el ojo que había recibido el semen, así que no vio que yo también me acerqué, a punto de correrme. Me puse a su lado y volví a regar su cara, que quedó totalmente cubierta de semen. Pestañas, mejillas, labios, nariz… Siguiendo el ejemplo de Charly, golpeé también a mi madre con la polla. Le dí en las mejillas y, doblando un poco mis rodillas, también azoté sus tetas, que temblaron con mis golpes, para mi deleite. Mi polla se pringó con la corrida de Antonio, que aún resbalaba por sus tetas, pero no me importó. Derrengado, me retiré dando tumbos de nuevo a la butaca y contemplé el panorama. Sobre la cama de mis padres había dos tíos desconocidos tumbados, desnudos, sudorosos. Mi madre estaba entre ellos, de rodillas, con su cara, su pelo y sus tetas cubiertas de una buena cantidad de semen de esos tipos y de su propio hijo. La escena no podía ser más excitante y morbosa. Cuando mi madre consiguió abrir los ojos, se vio bañada en semen, y solo pudo suspirar: ...
    ... “Mmmmm, cómo me habéis puesto, cabrones….ffffffff, cómo me excita notar cómo resbala por mi piel”. Y diciendo esto, se untó el semen con sus manos por sus tetas y su vientre, haciendo que su cuerpo brillara aún más. Luego cayó, también agotada, entre los dos hombres, que la recibieron entre abrazos. Aunque cansados, no dejaron de manosearla y de lamerla. La escena era muy sucia. Especialmente Antonio, gordito y muy sudado, se restregaba contra mi madre, manoseándola entera y dándole besos. Charly, más calmado se limitaba a acariciar sus muslos y a besarla de vez en cuando. Mi madre se dejaba hacer, se dejaba tocar, se dejaba besar, girando hacia uno y luego hacia el otro, en un baile de caricias con múltiples brazos, múltiples piernas y múltiples lenguas. “Te has portado muy bien, zorra”. “Eres una buena puta, Carmen”. “Si quieres polla, no tienes más que llamar”. “¡Qué suerte tiene el cornudo de tu marido con una puta como tú!”. Estas y otras frases le decían cuando yo decidí salir discretamente de la habitación y dirigirme a la cocina.
    
    Al rato aparecieron los tipos, ya vestidos. De fondo sonaba la ducha. Supongo que mi madre se estaba limpiando enterita.
    
    “Tienes una madre cojonuda”, dijo Charly.
    
    “Una buena puta. Tu padre es un puto cornudo afortunado de tener una hembra así.”, dijo Antonio.
    
    “Y tú también, cabronazo”, añadió Charly, “que ya nos ha contado que tú también te la follas. Hay que ser zorra para follar con su propio hijo”.
    
    No supe que decir. Solo ...
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