1. Lo que una hace para… ¿salir adelante? (parte 2)


    Fecha: 03/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Dalia Roman, Fuente: CuentoRelatos

    ... furia mis pezones, mierda sentía que me los arrancaba, soltaba suaves gemidos de dolor y creo que eso le excitaba pues lo hacía más fuerte, sentía su hambre y desesperación, yo soltaba gemidos forzados para mantenerlo ocupado y distraído con mi cuerpo.
    
    -Hmmm si… que rico señor… ¿Por qué no me besas? ¿Acaso no te gustan mis labios sabor fresa? Me los pinté solo para ti…
    
    -Vaya vaya, sabía que debajo de esa chica linda estaba la zorra que tanto quería y deseaba…
    
    Lo único que pasaba por mi mente era mantener a mi hermana a salvo, en ese momento mi dignidad, orgullo y autoestima desaparecieron, sentía como el taxista me besaba con furia, mordía mis labios y los hacía sangrar sentía mi sangre mezclada con su saliva, cerré mis ojos mientras unas lágrimas salían ellos por el dolor y la intensidad con la cual mordía mis labios carnosos.
    
    Sus manos se dirigieron a mi cadera , la sujetaba con fuerza mientras me volvía a tumbar en los asientos del taxi, sentía su pene buscar la entrada de mi vagina y cuando la encontró me penetraba rápidamente, yo gemía de “placer” mientras el hacía comentarios sobre mi vagina y trasero blanco.
    
    -Ohhh mierda que jodidamente rica estás, por lo general las chicas blancas están planas pero tu… tu en especial eres la chica más sexy que me he encontrado… mierda estas tan apretada y mojada…
    
    Él me decía que era mejor la mejor puta a la que había penetrado, también me golpeaba y apretaba las costillas y me daba varios golpes y azotes por todo ...
    ... mi cuerpo en especial en todas mis piernas, eso mas varios comentarios que prefiero no decir por qué me dan asco pensar en ello.
    
    Yo seguía soltando gemidos falsos, sentía los moretones crecer en todo mi cuerpo por sus golpes y apretones violentos, me penetraba de forma rápida en la posición del misioneros mientras me seguía besando y mordiendo los labios y la lengua, yo le seguía el juego por ¿miedo o placer?
    
    A ese punto ya no sabía diferenciar mis emociones, ya que el placer de ser penetrada era innegable, mi cuerpo se mojaba instintivamente, algunos de mis gemidos eran reales, yo misma me daba asco al sentir placer de esa situación, tal vez no era mi culpa sentir placer pues es como cuando te hacen cosquillas ¿Saben esa sensación de diversión e incomodidad? Así me sentía.
    
    Mi cuerpo se sentía vulnerable al estar sometida ante aquel monstruo, pero el gusto de ser penetrada por aquel gordo me daba un morbo de emociones contradictorias.
    
    Ese taxista me empezó a penetrar más rápido, sus gemidos eran más fuertes y no tardó mucho en que el eyaculara dentro de mi, lo supe pues soltó un gemido parecido al de un oso gruñendo, sentía cómo lanzaba sus últimas embestidas dentro de mi, sentía su semilla ser depositada adentro de mi.
    
    Al final saco su pene de mi vagina, yo no quise mirar pero sentía su semen chorreando por mis piernas. Me sentía sucia.
    
    -Ufff sin duda eres la mejor zorrita con la que he estado, pinche niña fresa… bien que disfrutaste ¿no es así? ¡De seguro ...