-
Pepa y yo: Descubrimientos a los 65
Fecha: 04/09/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos
... controlar. Cuando finalmente llego al orgasmo, es con una intensidad que no había experimentado en años. Me corro en su boca con espasmos que parecen no tener fin, mientras Pepa observa toda la escena con una fascinación que me resulta increíblemente erótica. Enrique se traga todo sin inmutarse, se levanta con elegancia y me sonríe como si acabara de regalarme el mejor cumpleaños de mi vida. «Porque es exactamente lo que acaba de hacer». —¿Cómo ha sido? —me pregunta Pepa con curiosidad genuina. —Revelador —respondo, y es la palabra más precisa que puedo encontrar. Revelador de que no me conocía tan bien como creía. Revelador de que la sexualidad es mucho más fluida de lo que pensaba. Revelador de que, a los sesenta y cinco años, aún puedo sorprenderme a mí mismo. Enrique, que se ha recuperado completamente durante la felación que me acaba de hacer, se gira hacia Pepa con esa sonrisa depredadora que ya conozco. —¿Te apetecería ponerte a cuatro patas? —le pregunta con voz ronca—. Me gustaría hacerlo así contigo. —Me parece una idea estupenda —responde mi mujer, ya sintiendo cómo la anticipación le recorre el cuerpo. Se coloca en la posición que le pide, apoyando las manos y las rodillas sobre la cama. Desde esta perspectiva la veo a ella de perfil, mientras observo cómo Enrique se coloca otro preservativo y vuelve a embadurnarlo generosamente con lubricante. —Perfecto —murmura, y veo sus manos acariciando las caderas de Pepa. Cuando ...
... se posiciona detrás de ella y comienza una nueva penetración, las sensaciones que observo en el rostro de mi mujer son completamente diferentes. Desde este ángulo él llega más profundo, y puedo ver en la expresión de Pepa cómo cada embestida le provoca oleadas de placer totalmente nuevas. —Así... sí... —gime ella, dejándose llevar por estas sensaciones tan intensas. A medida que Enrique aumenta el ritmo, puedo ver cómo sus caderas golpean rítmicamente contra las nalgas de mi mujer. Pepa tiene sesenta y dos años, y aunque se mantiene en forma, sus nalgas no son tan firmes como las de una veinteañera, y tiemblan deliciosamente con cada envite, creando ondas hipnóticas que me tienen completamente fascinado. Lo que más me impresiona es observar cómo Enrique lee perfectamente las reacciones de Pepa. Cuando ve que un ritmo particular la hace gemir más intensamente, lo mantiene. Cuando nota que necesita más profundidad, se hunde hasta el fondo. Cuando percibe que está al límite, ralentiza suavemente para prolongar el placer. «Este tío es un maestro», pienso, admirando su técnica depurada. Pero lo que realmente me hipnotiza son las nalgas de Enrique. Perfectamente torneadas, musculosas sin exageración, se contraen y se relajan con cada movimiento creando dos esferas perfectas que se tensan como piedra cuando se hunde profundamente en mi mujer. Es como contemplar una sinfonía de músculos trabajando en perfecta armonía, una demostración de poder controlado que me resulta ...