1. Pepa y yo: Descubrimientos a los 65


    Fecha: 04/09/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos

    ... un capullo prepotente más. Cuarenta y cinco años, atlético, con esa sonrisa de galán de telenovela que probablemente usa para conquistar señoras desesperadas.
    
    Pero luego llegaron sus mensajes.
    
    «Miguel, espero que no te moleste que te tutee. He estado pensando en vosotros dos, y debo confesarte que me intriga tanto la idea de conocer a Pepa como la de conocerte a ti. Hay algo en vuestra complicidad que se transmite incluso a través de las fotos. ¿Cómo es estar casado con una mujer tan increíble?»
    
    Hijo de puta. El cabrón no solo estaba como un queso, sino que además era educado, divertido, y tenía un humor con ese toque picante que me hizo gracia desde el primer momento. Sabía exactamente qué teclas tocar, pero lo hacía con una elegancia que te desarmaba completamente.
    
    Y luego vinieron las fotos. Joder, las fotos.
    
    No solo era que estuviera como un queso —que lo estaba—, sino que había algo en su forma de posar, en esa confianza natural, que me hacía sentir... cosas.
    
    «Tranquilo, Miquel. Solo es admiración estética. Como cuando ves una película de Brad Pitt y piensas 'joder, qué suerte tienen algunas tías'».
    
    Pero no era solo eso, y lo sabía. De vez en cuando, muy de vez en cuando, con Pepa habíamos visto algún porno gay por "curiosidad". Aunque a decir verdad, era ella quien siempre sugería poner esas películas, y yo había aprendido a reconocer las señales: cuando Pepa proponía "ver algo diferente", sabía perfectamente que acabaríamos viendo a dos o tres ...
    ... tíos maduros, barbudos, tatuados y musculosos follándose como animales mientras ella se ponía tan caliente que después me saltaba encima como una leona en celo.
    
    «Joder, mi mujer siente más morbo viendo maricones que viendo a Brad Pitt», pensaba divertido, recordando cómo se le dilataban las pupilas y se pasaba la lengua por los labios cada vez que aparecía una escena especialmente intensa. Yo siempre he admirado a esos actores, su físico, su seguridad, su forma de moverse. Y tengo que reconocer que Enrique podría aparecer en cualquier película de esas sin desentonar ni un segundo, siendo probablemente la estrella indiscutible.
    
    Sentía un tilín cuando leía la forma en que Enrique describía lo que quería hacerle a Pepa. Pero también era la forma en que, de vez en cuando, me incluía en esas descripciones.
    
    «Miguel, me pregunto si alguna vez has pensado en lo erótico que puede ser ver a tu mujer disfrutar con otro hombre. Pero también me pregunto si has pensado en lo erótico que puede ser que ese otro hombre disfrute contigo...»
    
    La primera vez que leí ese mensaje, cerré el portátil de golpe como si me hubiera quemado.
    
    La segunda vez, me quedé pensando durante una hora.
    
    La tercera vez... bueno, la tercera vez hice cosas que no había hecho desde que era adolescente.
    
    «Mierda, Miquel. No solo estás admirando a un tío, sino que estás fantaseando con él como si fuera un actor porno», me reprocho mientras me miro en el espejo.
    
    Pero la verdad es que Enrique tiene razón ...
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