-
La maestra de español (2)
Fecha: 08/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: angelpph, Fuente: CuentoRelatos
... o llamada. Justo cuando volteé a verlo, vi que ya me había llegado un mensaje hacía dos minutos, y de pronto… entró otro. El primero decía: “Hola” Y el segundo: “¿Sí eres Ángel?” Era un número desconocido. La curiosidad me ganó, dejé lo que estaba haciendo, y justo cuando iba a responder… entró una llamada de ese mismo número. Me quedé mirando la pantalla, dudando si contestar. Al final lo hice. Ángel: ¿Hola? ???: Ángel… Ángel: ¿Sí? ¿Quién habla? Yésica: Soy Yésica… tu maestra. Te hablo de mi número personal. En ese momento entendí que el otro número que tenía era para cosas escolares. Me quedé helado. Casi al instante, siguió hablando: Yésica: Tenía muchas ganas de hablar contigo… pero mis hijas estaban conmigo y no podía. No quiero que se enteren de lo que pasó. Ángel: Ujum… Contesté algo nervioso. Mi corazón latía con fuerza. Ella continuó: Yésica: La verdad… no entiendo qué me pasó. Jamás te había visto, ni me había fijado en ti de esa manera… como para hacer lo que hicimos. Siempre te vi como un alumno. Incluso como un amigo. (Esas palabras me dolieron… esperaba que sintiera lo mismo que yo. Que correspondiera mis sentimientos.) Yésica: En cuanto me diste ese beso… el primero, el de pico… no supe qué hacer. Me quedé congelada. Mi reacción lógica era regañarte, alejarte… o lanzarte una cachetada. Pero mi cuerpo no respondió. Sentí algo. Quizás fue el momento… la tensión… no lo sé. Pero correspondí tu beso. Hizo una ...
... pausa breve. Su voz se escuchaba frágil. Yésica: No entiendo por qué. Hasta ahora no logro entenderlo. Y aunque las cosas se me salieron de control… me dejé llevar. Perdí la cabeza. Algo dentro de mí… se rompió. Y ahora me siento mal… no sé si es culpa, confusión… o ambas cosas. No lo entiendo. Ángel: La maestra Yésica no dijo nada más, y yo, algo nervioso y con pena, le respondí: —Desde el primer momento que la vi detrás de la pantalla me pareció atractiva… lo digo con sinceridad. Pero cuando la vi en persona, algo hizo clic en mí. Me pareció aún más bonita. Me gustó mucho su cuerpo, y aunque siempre fantaseé con usted, jamás imaginé que haría lo que hice. Sentía que tenía que demostrarle lo que sentía. La verdad… pensé que se apartaría, porque al principio no sentí que correspondiera… hasta que sí lo hizo. Y quiero confesarle que me gustó mucho lo que pasó. No dejo de pensar en usted. La verdad, me gusta mucho… no sabe cuánto. Y aunque no espero ser correspondido, solo quería que lo supiera. Sentí como si me quitara un peso de encima. Llevaba meses queriendo decirle eso. Yésica: —Ay, Ángel… —me dijo con una voz suave, que no supe cómo interpretar. No entendí si era arrepentimiento, ternura o algo más, pero no quise darle demasiada importancia. Luego me preguntó si estaba solo, y si quería verla en persona para hablar mejor. Ángel: Le dije que sí, que estaba solo, que mis papás no estaban en casa. Yésica: —¿Te puedo ver en tu casa? ...