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Una biografía: inicios
Fecha: 09/09/2026, Categorías: Transexuales Autor: Carla, Fuente: TodoRelatos
Hola! Perdón por el retraso, he tenido varios problemas. Hoy empiezo los episodios de mi vida con mi primer relato la mi salida, o huida, del armario. He recibido varias preguntas vuestras y prometo responderlas en los relatos que vendran pero este texto lo tenía a medias así que os lo hago llegar. Besitos, Karly. Siempre he sabido que era una mujer, siempre o casi siempre, pero hasta los catorce años, más o menos, no entendí qué significaba aquello. No fue hasta que empecé a oír a mi alrededor conceptos como marica, transexual, travesti, crossdresser, gay, desviado y afeminado que pude empezar a poner etiquetas a lo que me sucedia, a entender lo que me pasaba y a ver lo difícil que iba a ser todo para mí. Porque desde el principio tuve claro que mí familia y amigos no aceptarían aquello y que mi futuro me lo tendría que labrar sola. Por suerte me equivoqué, al menos en parte. Cuando me abrí a una de las chicas de la clase, la que en mi escuela religiosa parecía ser la más abierta de todas, y le confesé lo que me pasaba. Ella, justificando mis sensaciones, se mostró muy receptiva y no solo me escuchó y me animó hasta convertirse en mi mejor amiga si no que me acompañó a comprarme ropa, me enseñó a maquillarme y fue mi muleta en mis primeras salidas. Pero lo mejor que me dió fue el trato. Desde el primer minuto trató como a una chica cualquiera y compartió conmigo su intimidad como hacía con cualquiera de sus amigas. Fue con su apoyo que, a parte de empezar a ...
... hacer algunas salidas vestida de chica por el centro de la ciudad, me animé a empezar a conocer a chicos a través de un chat. Evidentemente fue fácil despertar el interés de varios hombres para internet y, una vez descartados los que solo buscaban pajearse elegir a uno para quedar. Lo recuerdo como si fuese ayer. Acababa de cumplir los 18 y él, Sergio, tenía 23 y estudiaba derecho. Antes de quedar habíamos hablado varios días por Messenger (si, aún usábamos Messenger), y habíamos compartido algunas fotos. Nos citamos en una cafetería del centro de Barcelona y yo llegué acompañada de Laura, mi amiga, a casa de quién me había ido a preparar. Ella me dejó en la esquina, para vigilar que todo estuviese bien, y yo fui hacia la mesa de Sergio, a quién reconocí de inmediato. Recuerdo que yo vestía una minifalda roja, medias de rejilla, un top cubierto por un jersey ancho que tapaba la falta de curvas y unos zapatos con demasiado tacón que había comprado con Laura la primera vez que tuve la oportunidad de comprar zapatos de mujer. Llevaba, además, una peluca negra, cortada a media melena, y varios complementos que me había dejado mi amiga. Sergio se levantó y nervioso me dio dos besos. Yo, tanto o más nerviosa que él, le correspondí, y me senté a la mesa. Nos costó calmarnos y volver a charlar pero poco a poco lo conseguimos y recuperamos la facilidad que teníamos a la hora de comunicarnos a través del ordenador. Charlamos un buen rato y yo casi me olvidé de que era trans y de ...