1. Me follé a la madre de mi novia


    Fecha: 11/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Risistasman, Fuente: CuentoRelatos

    Soy Toni y tengo un apartamento alquilado en el que vivo, con una sola habitación, cocina-comedor y cuarto de baño, en el barrio en donde vive Silvia, mi novia, situado a escasos metros de su casa.
    
    Cuando cumplimos los dieciocho años, ella comenzó a ir a la Universidad y yo conseguí un trabajo de administrativo en una empresa de automoción.
    
    Entonces como ya no dependía del dinero que me giraban mis padres desde mi pueblo, pensó que era el momento de pasarme por la piedra a mi novia que hasta entonces solamente me había permitido tocarla por debajo de la falda, acariciarle las tetas, unos besos con mucha lengua y pasión y pocas cosas más.
    
    Además, ella en estos dos años tenía unos pechos más grandes, un culo más provocativo, que además sabía mover con coquetería al andar y en definitiva estaba buenísima. Un día pensé que ya no podía seguirlas y que si ella no entraba en mi juego, sería la hora de buscarme a otra chorva más corriente, pero que me permitiera echar esos polvos de locura que tanto necesitaba.
    
    Incapaz de soportar por más tiempo el tener ese bombón de mujer al alcance de mi boca, sin comérmelo, un día a la salida del cine la invitó a tomar una copa en mi piso, aunque en realidad quería pasármela por la piedra.
    
    Por esa razón le pregunte:
    
    –¿No quieres ahora que echemos un polvito rápido, Silvia?
    
    –No, pues, aunque te quiero, después de lo que me has propuesto, dudo de que vayas conmigo con buenas intenciones. Todos los tíos sois unos cerdos y no ...
    ... pensáis más que coger a una tonta para follar con ella hasta aburriros y luego le dais una patada en el chocho y a buscaros a otro ¿Verdad que estoy en lo cierto?
    
    En vano intente disuadirla, pero me quedó sin argumentos y ella muy decidida se marchó enfurruñada sin permitir que la acompañara.
    
    Sinceramente pensé que nuestra relación había terminado que pronto tendría que buscar a otra sustituta, porque necesitaba hacer el amor con una mujer de cualquier edad, color de piel o condición social.
    
    Estaba salido como un perro y no encontraba una solución urgente a mis males.
    
    Pasaron los días y en el mes de febrero, Silvia me sorprendió cuando me dijo en la calle que su madre, que era viuda, deseaba conocerme.
    
    Me invirtió a comer en su casa y yo acepté por lo que me dispuse a ir el sábado al mediodía a conocer la que podía convertirse en mi futura suegra, si es que Silvia había decidido prolongar nuestra relación.
    
    El día del almuerzo yo compré unas flores, unos bombones y muy nervioso llegué a la casa de Silvia.
    
    Al abrir la puerta mi novia, me presentó a su madre y me quedé boquiabierto al ver lo guapa que era.
    
    –Esta es Carmen, mi madre. ¿Verdad que está muy buena?
    
    –Si, ya lo creo que si –dije como un lelo, pero no desaproveché la ocasión de darle dos besos en su cara ovalada, suave y muy hermosa.
    
    Olía perfume caro y era una mujer de mediana estatura, pelirroja, provista de un cuerpo precioso.
    
    Tras las presentaciones la seguí obnubilado al comedor, y sin ...
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