1. Me follé a la madre de mi novia


    Fecha: 11/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Risistasman, Fuente: CuentoRelatos

    ... cálida hendidura, sumergiéndose en un algo de caldos femeninos, tibios y muy gratos.
    
    Carmen me decía piropos, me alababa animándome a que la follara, regalándome todos los placeres que una mujer ardiente y experimentada como ella, podía ofrecerle a su hombre.
    
    Ignoro cuanto tiempo estuvimos haciendo el amor, pero de repente un temblor placentero, sublime, me hizo gemir, y grité su nombre mientras acariciaba la protuberancia erecta y resbaladiza de su clítoris y ella movía las caderas.
    
    Poco después salió un río de esperma y le llené la vagina de mis secreciones.
    
    Le acerqué un momento después mi miembro a su boca pintada de carmín.
    
    Ella me lamió varias veces el pene y Carmen al fin se introdujo mi prepucio entre sus labios.
    
    Se lo hinqué con furia en su boca.
    
    Me succión, absorbí y expulsó el glande lamiéndome cada milímetro de su superficie, mientras jugaba con mis testículos y siguió disfrutando de mis atributos, hasta que creció el ritmo de sus lamidas y mi leche se trasvasé con furia de mi pene anegado hasta su boca y garganta.
    
    Carmen paladeé mi semen que yo le arrojaba a chorro y no pudo evitar que alguno de esos borbotones se deslizase por su cara, rumbo a sus tetas.
    
    Me quedé exhausto, pero ella se echó boca arriba y me ordenó que le lamiera las mieles que brotaban por sus orgasmos en cadena, de la grieta de su sexo.
    
    Yo la lamí y mi boca se posó junto a sus labios mayores y menores, penetrándole con mi lengua rígida en su hendidura femenina, ...
    ... lamiéndome sus cálidos jugos y los restos de mi eyaculación.
    
    ¡Qué extraña amalgama de humores! Pero no lo pensé más y seguí meciéndole la nariz entres sus nalgas y de nuevo mi lengua traviesa limpió todo ese sexo que ella generosa me ofrecía, abierta de par en par a mi exploración lingual.
    
    Cuando disfrutamos juntos en un sinfín de posturas dignas de un Kama Sutra doméstico y particular, nos fuimos a lavarnos y ella me rogó que me apresurase porque tal vez su hija sabiendo que yo estaba en su casa, adelantase su regreso y no quería defraudarla por haberse entregado a mí.
    
    Cuando salí de la ducha y me perfumé con la colonia de hombre que me facilitó Carmen, me quedé absorto viéndola como se peinaba desnuda y se maquillaba.
    
    Cuando terminó de acicalarse y se sintió muy guapa como me confesó con una sonrisa de complicidad me permitió verla como se ponía la braga, el sostén y por último un vestido muy sensual.
    
    Una vez estuvimos vestidos, ella me preparó una merienda opípara y muy nutritiva, para recuperar las fuerzas que habíamos gastado jodiendo sin límites.
    
    Vimos juntos la tele y lo pasamos muy bien juntos hasta que al llegar las diez, vino Silvia que se alegró al ver que su madre y yo habíamos hecho tan buenas migas.
    
    Mi novia y yo pasamos una velada feliz, aunque yo estaba hecho polvo y con pocas ganas de meterle mano, cosa que le extrañó por ser anómalo, aunque yo achaque ese desinterés sexual a mi dolor de cabeza que me impedía disfrutar del placer de su ...