1. Me follé a la madre de mi novia


    Fecha: 11/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Risistasman, Fuente: CuentoRelatos

    ... darme cuenta dejé un poco olvidada a Silvia, porque me gustaba mucho más su madre que ella.
    
    Comimos y a los postres, Silvia me dijo que tenía un examen el próximo lunes y que se iba a estudiar a casa de su amiga Azucena.
    
    Me pidió que la esperase haciéndole compañía a su madre y que ella regresaría sobre las diez de la noche, y nos iríamos los dos a bailar un rato a la discoteca.
    
    Hice como que acepta a regañadientes la oportunidad de quedarme a solas con Carmen, pero suspiré de alivio cuando mi novia se fue tras darme un beso en la boca.
    
    Carmen me dijo que era la propietaria de una tintorería y que recibía los vestidos de novia, tras las ceremonias para limpiarlos y dejarlos como nuevos.
    
    No me imaginé ni por un momento lo que estaba tramando.
    
    Un rato después cuando nos bebimos unos whiskies, ella me pidió que la esperase en el salón porque iba a darme una sorpresa muy grata.
    
    Estuve impaciente leyendo una revista y viendo la televisión, deseando que volviera de nuevo a mi lado y una media hora después se acercó a mí majestuosa, haciendo una entrada triunfal en el comedor, como una super vedette, vestida de novia.
    
    Iba peinada con un moño artístico y lucía un albo tul de ilusión.
    
    Su vestido blanco corto, sus medias blancas, con los zapatos de tacón a juego, su rostro maquillado ¡Estaba preciosa!
    
    –Vamos a jugar a que eres mi marido. ¿Qué te parece mi idea?
    
    –Fantástica ¿pero haremos lo que suelen hacer los recién casados?
    
    –¡Por supuesto que sí! ...
    ... Este traje está para lavarlo y antes de eso vamos a disfrutar un poco. ¿De acuerdo, Tony?
    
    La besé en la boca y me sentí el afortunado esposo de esa preciosa señora, que se dejó levantar el besito de novia y que la acariciase sus muslos, que no eran gruesos, sino macizos.
    
    Le toqué una pierna, primero la rodilla, luego el muslo y ví sorprendido que me mostraba al aire el rojizo vello de su monte de Venus, porque no llevaba bragas la madre de Silvia.
    
    Le solté la cremallera del vestido, y al darse la vuelta, me di cuenta de que tampoco llevaba sostén.
    
    Al despojarla del vestido blanco, de primorosos encajes y pasamanería, le vi sus pechos rosáceos, gordos y redondos, preciosos, que me recordaban dos melones dulces y apetitosos.
    
    Se los acaricié y manoseé, luego le lubriqué con saliva los pezones y se los chupé.
    
    Eran sin duda más grandes y sensuales que los de mi novia.
    
    Le ayudé a quitarse las medias y la hice ponerse a gatas en el sofá.
    
    Se puso a cuatro patas, apoyada en sus codos, rodillas y me mostró la perfección y sensualidad de sus nalgas apretadas, de su culo, de ese esfínter sonrosado que yo supuse que no era virgen ¡No podía serlo! La mujer se creyó que iba a metérsela por su trasero en un griego espectacular.
    
    Estaba equivocada, porque sin dudarlo dos veces, se la introduje sin pedirle permiso, por la boca hambrienta de su vagina ¡Fue increíble! Le metí el pene hasta los testículos mientras la sujetaba por sus pechos.
    
    Mi verga entró y taladró la ...