1. En el hotel pagado por Pedro


    Fecha: 12/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos

    Unos días después de la fiesta en casa de Pedro, sonó mi celular, no sabía quién era, ya que no reconocía el número. Contesté y me di con la sorpresa que era Mariela.
    
    -Hola Gonzalo –dijo– Soy Mariela, quería ver si estabas libre mañana en la noche.
    
    -Hola ¿Cómo estás? –respondí– claro que sí, para ti estoy libre siempre.
    
    -Que bien, mira, le saqué plata a Pedro –dijo– ¿Qué te parece si nos vemos en el hotel? ¿te parece bien a las 10?
    
    -Está bien, justo tengo unas cosas que hacer en la tarde, pero a las 10 ya estaré libre –dije, para sonar ocupado– igual si se demora, lo dejo y voy a verte. Te tengo unas ganas.
    
    -Yo también –respondió contenta –con decirte que, al día siguiente de la fiesta, Pedro quiso coger y ni siquiera me mojé y ya se había venido.
    
    -Jajaja –reí– que tal imbécil. Pero no te preocupes, que mañana te vas a correr por lo que no te corriste ese día.
    
    Al día siguiente, nos encontramos cerca del hotel, entramos de la mano, nos registramos, pagó la noche y nos fuimos a la habitación. Al entrar, rápidamente se fue al baño con su bolso, dijo que se pondría cómoda. En la habitación había una cama Queen, una mesa redonda con dos sillas y un jacuzzi. Me desnude, hasta quedar en bóxer. Tenía un bóxer negro, muy pegado, me pene estaba a media erección, pero ya se notaba un buen bulto en el bóxer. Esperé unos minutos hasta que salió Mariela. Vestía un babydoll blanco medio transparente, que dejaba ver que en la parte de arriba no llevaba sostén.
    
    Se ...
    ... veían sus hermosas tetas, con unos pezones duros. En la parte de abajo, llevaba un hilo negro, con un pequeño triangulo que tapaba su vagina, pero dejaba ver sus vellos púbicos. Por la parte de atrás, el hilo se metía entre sus nalgas y dejaba ver ese hermoso culo.
    
    -¿Cómo me veo? –preguntó, mientras modelaba– ¿te gusta?
    
    -Me encanta –respondí sentándome en la cama– te ves riquísima.
    
    -Lo acabo de comprar –dijo– con la plata que me dio Pedro, lo estrenare contigo y después, manchado con tu semen, lo usaré con él.
    
    -Jajaja –reí– te lo dejaré bien manchado entonces, jajaja.
    
    Se acercó a mí y nos besamos muy apasionadamente. Comencé a masajear sus nalgas, levantando ligeramente el babydoll. Ella sobaba mi pene por encima del bóxer, que ya estaba bien duro. Los besos se hicieron más calientes. Le saqué el babydoll, sus tetas quedaron frente a mí. Las comencé a besar, le lamia los pezones. Luego, ella se arrodilló frente a mí, comenzó a besar mi peen por encima del bóxer, pasaba su lengua por el tronco. Con los dientes, comenzó a bajar mi bóxer, hasta que mi pene saltó. Se lo metió en la boca rápidamente, mientras me terminaba de sacar el bóxer.
    
    Mientras me chupaba el pene, yo masajeaba sus tetas. Una vez más, su mamada dejaba mucho que desear, pero cumplió con el objetivo, mi pene estaba muy duro y lubricado. La levanté, la recosté al borde de la cama. Me agaché y comencé a lamerle la vagina. Estaba muy húmeda, así que no demoré mucho ahí. Tenía muchas ganas de ...
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