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Hijo de la gran puta, no sabes las veces que me he hecho la paja, viendo tus nalgas, maldito maricón, pensando que eras una chica.
Fecha: 13/09/2026, Categorías: Gays Sexo con Maduras Transexuales Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
Siendo preadolescente, un día mi padre, me encontró jugando con un vestido, y zapatos de mi mamá puesto, se molestó tanto que me dio una tremenda paliza, y mi madre esa noche, lo corrió de casa, por haberme pegado. A medida que pasaba el tiempo, a mi padre le incomodaba mi manera de expresarme, y de actuar, además de mi larga y abundante cabellera, y mi mamá le decía que yo era algo excéntrico. A los 18 con el cuento de que quería practicar natación, sin decirles nada, depilé todo mi cuerpo, por lo que, a mi padre, casi le da un infarto, por lo que, tras discutir con mamá, terminaron divorciándose. Pero desde que el viejo gruñón, se marchó de casa, fui la persona más feliz del mundo, ya que no tenía a ese ogro, gritándome improperios, por la manera en que hablo, en que me visto, o sencillamente la forma en que camino. Cuando mi mamá, y yo nos mudamos a nuestra nueva casa, con hermosos jardines, y piscina, una de las cosas que hizo, fue contratar a un jardinero, para que se hiciera cargo. Un tipo como de cincuenta y tantos años, alto, de contextura atlética, rostro muy arrugado y curtido por el sol, y para colmo casi calvo, cuando mi mamá me pidió, que le mostrase la casucha de las herramientas al jardinero, como de costumbre, yo cargaba puestos, unos ajustados pantaloncitos cortos floreados, de esos que muestran gran parte de las nalgas, y una corta camisilla sin mangas. Por la manera en que él, se me quedó viendo, entendí que me había confundido con una chica, cosa que me ...
... sucedía a de manera muy seguida, ya a solas procurando hablar como una chica, extendí la mano, diciéndole. “Si gusta, cuando me necesité me puede llamar.”, y no dije más nada. Pero al él tomar mi mano y apretarla, yo suavemente aflojé la mía, por lo que de seguro siguió pensando, que yo era una chica, tras mostrarle la casucha de las herramientas, me retiré contoneando mis caderas, y riéndome por dentro, completamente seguro, de que el viejo ese, pensaba que realmente yo era una chica. Durante las siguientes semanas en que él fue a trabajar los jardines y limpiar la piscina, yo me ponía a tomar el sol, justo al lado de la piscina, para que él me pudiera ver, ocultando mis testículos, y pene bajo mi cuerpo. Usando un pequeño slip que más bien parecía que estuviera usando una tanga, ya que, al enterrarse entre mis nalgas, las dejaba todas al aire, y con una toalla, que usaba para supuestamente ocultar, mis inexistentes senos. Como mamá es gerente de un banco, por lo general nunca se encuentra en casa, mientras que yo me divertía, haciéndole creer al jardinero, que era una chica, hasta que un día mientras tomaba el sol, me di cuenta, de que él, no tan solo me espiaba, sino que mientras me observaba oculto tras la casucha de las herramientas, se masturbaba viéndome las nalgas. Yo me moría de la risa por dentro, sin sacarlo de su error, pero un día, se me ocurrió hacerle otra pequeña maldad, cuando me encontraba nuevamente tomando el sol, al sentirlo que pasaba a mi lado, de la ...