-
Hijo de la gran puta, no sabes las veces que me he hecho la paja, viendo tus nalgas, maldito maricón, pensando que eras una chica.
Fecha: 13/09/2026, Categorías: Gays Sexo con Maduras Transexuales Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
... siguiera penetrando salvajemente. Por lo que, resignado a mi suerte, me quedé llora que llora, en silencio, el jardinero, por un momento se quedó quieto, para luego comenzar a pasar sus callosas manos por mis muslos y nalgas, apretándome contra su cuerpo, diciéndome. “Querías que yo pensara que eras una chica, ¿verdad? Bueno a hora eres mi putita, así que mueve esas nalgas, mariconcito.” Por lo que al tiempo que terminó de decirme eso, comenzó a sacar y meter, todo su parado y caliente miembro dentro de mi culo, en mi vida, a pesar de que en muchas ocasiones me han confundido con una chica, por mi manera de vestir, y de comportarme, jamás nadie me había puesto un dedo encima, mucho menos había tenido sexo con nadie, hasta esos momentos. Continué sintiendo, toda aquella cosa, que no paraba de entrar y salir de mi culo, no sé si fue por lo que él me ordenó, o porque razón, la cosa es que, a los pocos segundos, comencé a menear mis caderas, al principio lenta y suavemente, como con miedo a seguir sintiendo aquel fuerte dolor, que me provocó, cuando me enterró toda su verga. Pero al poco rato, comencé a sentir algo distinto, y casi sin poder controlarme, seguí moviendo mis caderas, con más fuerza, y rapidez, al tiempo que, de mi boca, de forma incontrolable, salían profundos gemidos de placer. En cierto momento, me di cuenta de que yo restregaba mi cuerpo contra el de él, buscando sentir más, y más dentro de mi toda su erecta verga, mientras que él, no dejaba de acariciar mis ...
... muslos, y nalgas, al tiempo que seguía besando mi nuca, y orejas, diciéndome. “Princesita, se ve que te está gustando, que te den por el culo.” A lo que yo, ya sin seguir llorando, le respondí. “Sí papi, pero dame más duro.” Por un buen rato, el jardinero continuó dándome sabrosamente por el culo, mientras que yo sin detenerme seguía moviendo mis nalgas. Mi excitación era tal, que el solo roce de mi miembro contra la tumbona, en la que estaba recostado bocabajo, hizo que me viniera, mientras que él continuaba clavando una, y otra vez toda su sabrosa verga entre mis nalgas. Hasta que después de un rato, me apretó con más fuerza contra su cuerpo, viniéndose por completo dentro de mi culo, cuando extrajo su verga, de entre mis nalgas, les juro que para mí sonó, como quien descorcha, una botella de champan. Él de inmediato tras parase, agarró la manguera, y se lavó su miembro, mientras que yo embelesado, acostado bocabajo, sobre la tumbona observaba fijamente toda su verga. En esos instantes, pensé que ya todo había terminado, pero me equivoqué, sin decirme nada, me agarró por mi larga cabellera, y sin mucho esfuerzo de su parte, hizo que medio me levantase, luego acercó su miembro frente a mi boca, y de inmediato comprendí que era lo que él deseaba, sin esperar a que me lo dijera me dediqué a mamar su ya relajada verga, hasta que a medida que se la fui chupando, se le fue volviendo a poner bien dura. Como les dije en mi vida, jamás había hecho nada de eso, y aunque nunca había ...