1. Amigos con derechos: Paulita Arteche


    Fecha: 13/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: El Negro, Fuente: TodoRelatos

    ... tanto placer como lo hagas conmigo.
    
    De manera inexperta, tomó mi pija y comenzó a moverla arriba y abajo, hasta que alcanzó una buena erección y en ese momento sentí su respiración sobre ella, se detuvo unos segundos y para comenzar a besarla. Entendí que debía ser mutuo, por lo que abriendo suavemente sus piernas, comencé a besar su entrepierna y acercarme rumbo a su concha abierta, pasé mi lengua por primera vez a lo largo de su raja provocándole un espasmo, mezcla de sorpresa e inquietud: era una de las primeras veces que recibía una lengua allí. La experiencia que había obtenido con las maduras de mi adolescencia me ayudó a ser paciente y tratar de excitarla para que no pensara en ello y se dedicara a disfrutarlo.
    
    Noté que mi trabajo la excitaba cuando en un arrebato se metió por completo la pija en la boca, de manera brusca que le provocó una arcada, acaricié su cabeza tratando de calmarla y que volviese a la tranquilidad de chupar lentamente. Retomó su trabajo mientras yo hacía el mío, pero acelerando entre sus labios y buscando su clítoris. Cuando lo atrapé por primera vez, hizo presión chupando violentamente mi pija reteniéndola en su boca con fuerza. A medida que lograba jugar con el clítoris, chupándolo, mordisqueándolo y absorbiéndolo, aceleró sus chupadas. Eso marcaba que su excitación crecía descontroladamente, empezó a regar mi cara de flujos y mamaba descontroladamente hasta ponerme al borde de la acabada.
    
    Alejo: Paulita, estoy por acabar, voy a ...
    ... llenarte la boquita de leche
    
    Paula: seguí mamando el clítoris que ya me vengo, no pares ahora.
    
    Mamó unos segundos más y se la sacó de la boca para gritar la llegada a su orgasmo, un grito violento, ronco, el primero que oía salir de su boca de esa manera. Me la sacudió unos segundos y volvió a meterla en su boca para completar su trabajo: cuando la leche llenó su boca, no supo cómo retenerla, se ahogó, tosió mientras buena parte de ella caía sobre la cama y el resto la inundaba. Se detuvo unos segundos, y retirándose de su posición, se recostó en la cama. La imagen era hermosa, la boca escurriendo leche, la concha palpitando por la chupada recibida, los ojos cerrados y las tetas desparramadas hacia los costados de su cuerpo sudado a más no poder; estaba rendida por primera vez al sexo oral.
    
    Giré y me acodé sobre la cama observándola, tuve el deseo de poseerla en ese mismo momento, acomodé sus piernas, bien abiertas y sin darle tiempo a reponerse, enfrenté la pija a su concha y la enterré en su cuerpo. No estaba rendida ni mucho menos, me siguió en un ritmo lento de entrar y salir por un buen rato hasta que no pudo más y volvió a acabar con otro gemido ronco y escurriendo flujos a granel.
    
    Si bien yo no acabé, me retiré de su cuerpo y la dejé reposar. La cama era un desastre: los fluidos eran abundantes y habían empapado la cama, el olor a sexo era muy fuerte y por sus piernas aún abiertas escapaban chorros de líquidos.
    
    Tomé el teléfono de la habitación y solicité al ...
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