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Amigos con derechos: Paulita Arteche
Fecha: 13/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: El Negro, Fuente: TodoRelatos
... servicio un nuevo juego de sábanas limpias que demoraron unos 15 minutos en llegar, los suficientes para que ella se repusiera y se diera una nueva ducha. Mientras lo hacía, cambié las sábanas y la esperé recostado en la cama. Volvió y se recostó a mi lado, con el cuerpo húmedo, perfumado con su fragancia habitual. Paula: gracias por hacerme el amor. Alejo: un polvo delicado, nada de hacerte el amor, aunque más quisiera. Paula: es lo que hiciste, amarme: me hiciste el amor. Nos abrazamos y nos besamos dormirnos, unas horas después ella se despertó y me acarició para que no se nos acabara el tiempo juntos. Paula: vamos dormilón, nos queda solo una hora. Ahora cogeme, garchame bien garchada, nada de dulzura. Alejo: Pau, ¿estas segura? ¿queres garchar? Paula: sí, lléname de leche la concha sin piedad. Así lo hicimos, sin mimos, sin caricias, solo sexo. Cuando sonó el aviso de turno por terminar, se ducho por última vez, tomó de un bolso una tanga roja nueva, sin uso y se la calzó, se vistió para viajar y guardó cada cosa en su lugar. Quedaba todavía aquella bombacha que había traído al llegar, la arrolló y la tiró en un tarro de basura. Paula: hablaremos de esto cuando vuelva después de las vacaciones. Salimos del motel y la llevé a la terminal de micros para que abordara el que la trasladaría a su casa. Días más tarde (10 específicamente), pasé casi por ...
... casualidad por el departamento y vi la ventana entreabierta. Detuve el auto y bajé. Golpeé la puerta esperando que ella me abriese, pero no fue así. La puerta se abrió y apareció Pato, vestida tan solo con una remera lagar casi transparente. Pato: pasá nene, Pau no está. El lugar mostraba que Pato había tenido un encuentro sexual: cama revuelta, una tanga colgada del cabezal de la cama, y dos vasos con restos de bebidas en la mesa de noche. Pato: ayer hablé con Pau, creo que vuelve para llevarse todo y quedarse allá, hasta me ofreció trasladarme el alquiler. Alejo: ¿me estás jodiendo? Pato: para nada, llamala que te va a explicar seguro. Salí furioso, casi ni reparé en que Pato estaba regalada para seguir de juerga. Llegué hasta una cabina telefónica y llamé a Paula, me atendió rápidamente y sus palabras fueron contundentes. Paula: conocí a alguien y me conseguí trabajo acá. Ya no pienso volver, me quedo en mi ciudad. Gracias por este tiempo, siempre te voy a recordar como quien me devolvió las ganas de enamorarme. Te quiero. Cortó la llamada y me dejó mudo, perdí a mi amiga con derechos, y volvía a fojas cero. Unos días después, volvió a mi ciudad y cargó todas sus cosas en una camioneta, pasó a despedirse de mi familia y se fue, sin darme la chance de despedirnos. Espero sus comentarios, y más que nada tu opinión. Saludos, Alejo Sallago –alejo_sallago@yahoo.com.ar