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Antonio, me domina.
Fecha: 14/09/2026, Categorías: Gays Autor: Escritornocturno, Fuente: SexoSinTabues30
... instante y su sonrisa se volvió más afilada, casi burlona. —Ah, ya entiendo —murmuró, inclinándose un poco hacia mí—. Te dejas el cabello largo para que tenga de dónde agarrarte cuando te folle, ¿eh? No supe qué decir. Su comentario me descolocó, como si me hubiera quitado el suelo bajo los pies. Él seguía sonriendo, como si disfrutar de mi desconcierto fuera parte del juego. Me soltó el cabello, pero su expresión había cambiado. Ahora me miraba distinto, con una mezcla de burla y algo más… algo difícil de descifrar. Antes de que pudiera reaccionar, me tomó del brazo. Su mano era grande y firme, y sin darme opción, me arrastró hacia un callejón angosto entre dos edificios. El aire allí olía a humedad y cemento viejo. Antonio me miró con sus ojos oscuros, intensos, como si algo estuviera hirviendo detrás de ellos. —No puedo creer que vaya a hacer esto contigo —dijo en voz baja, casi como un secreto—. Pero tengo tantas ganas que no me puedo controlar. Mire a Antonio, pude notar que tal vez el efecto de la nicotina ya estaba en su sistema, se le veía raro completamente fuera de si. No entendía si realmente estaba bajo el efecto de algo más, probablemente si, pues de él se decían muchas cosas en el colegio. De pronto me di cuenta que estaba en este callejón asqueroso, con un olor apestoso y el suelo cubierto por alguna sustancia que ya estaba seca. Todo había pasado por dejarme crecer el cabello, algo tan insignificante me trajo a este pozo de ...
... mierda. —Sabes, siempre he creído que tienes el rostro de una niña, y ahora, teniéndote tan cerca, puedo confirmarlo —dijo Antonio mientras desabotonaba mi camisa. Intenté zafarme, pero él era mucho más fuerte que yo. En cuestión de minutos, me encontré en el suelo con él encima de mí. Desde abajo, pude ver su silueta: fuerte, varonil y, sobre todo, posesiva. Aunque me costaba admitirlo, algo en toda la escena me estaba excitando. No sabía si era el hecho de sentir cómo nuestros cuerpos se iban uniendo cada vez más o la visión de Antonio en ese estado, increíblemente sexy. Mientras desabrochaba mi camisa, Antonio se detuvo un momento, observando mi pecho. —En serio, ¿de verdad eres un hombre? —preguntó, casi incrédulo—. Tus pezones son enormes —dijo, comenzando a tocarlos torpemente, casi de forma desesperada, sus dedos se movían en mis pezones de forma brusca, lastimándome. La verdad era que había tenido problemas hormonales durante toda mi vida, lo que había resultado en una leve ginecomastia. Pero allí estaba, presente y evidente. —Sí, soy hombre —respondí, sintiendo cómo el rubor subía a mis mejillas. —Eso lo averiguaré pronto —dijo con una sonrisa traviesa—. Quiero ver qué escondes entre tus piernas. Pronto olvidé que estábamos en un callejón oscuro y frío. Antonio desabrochó mi pantalón con una rapidez que me dejó sin aliento, bajando tanto el pantalón como mis boxers de un solo tirón. Me miró divertido, con una sonrisa burlona en el rostro. —En serio te llamas ...