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Amarrando a mi primo
Fecha: 14/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Fergie, Fuente: TodoRelatos
AMARRANDO A MI PRIMO Hola a todos, soy Fergie de nuevo, todavía aprovechando mi impulso escritor. Ahora me dieron ganas de desarchivar otro relato íntimo que espero que disfruten. Al igual que en los casos anteriores, lo que voy a contar es real, aunque obviamente algunos datos puedan ser cambiados un poco, sea por temas de ritmo o de privacidad. En mi relato anterior develé que en mi tierna juventud no fue una chica mojigata, pero tampoco muy desenfrenada. Simplemente exploré un poco. Con mis primeros novios no hice mucho. A pesar de que eran chicos buenos ―o quizá por eso mismo―, no me surgió la suficiente calentura como para querer incursionar mucho con ellos. Fue necesario que llegara alguien más, y aunque parezca algocliché, ese alguien era un primo lejano, que para estos efectos llamaremos Mario. Convengamos de inmediato que Mario no es un primo hermano, sino más bien ese tipo de parientes que aparece de vez en cuando, en los cumpleaños de los abuelos, o en los funerales. En la época en que sucedió esto no era muy común tener celular, ni menos redes sociales, así que todo el contacto que teníamos era presencial, por correo electrónico o“posts” en Fotolog o Blogs. Sí, así de antigua es esta historia, jajajajaja. Mario era mayor que yo, vivía en otra ciudad en el sur del país, y ya estaba a la mitad de su carrera universitaria, mientras que yo ni siquiera sabía que quería a estudiar, aunque todavía me quedaban seis meses para tener que tomar una ...
... decisión. Bueno, para ir acortando este preámbulo, les cuento que los padres de Mario invitaron a mis padres y otros parientes a una viña de la que eran dueños, con una linda casa patronal y varias cabañas. Lo anterior, unos días antes del año nuevo. Como todos estábamos de vacaciones, fueron momentos de mucho agrado, porque podíamos pasar el día descansando, paseando por los viñedos, mojando los pies en un canal que regaba las uvas, sin preocupaciones. Durante esos días, Mario siempre fue bien atento conmigo y me daba conversación, pero nada más. A veces hablábamos de las carreras que podía estudiar, otras veces nos reíamos de los primos más chicos, pero nunca algo subido de tono. En todo caso, puedo admitir que mi primo era, y todavía es, un hombre bien parecido, con ese toque varonil campestre que a veces saca tantos suspiros. Una noche, estábamos algunos de los más jóvenes en el living viendo televisión, y empezaron a dar una película antigua ―de los ’90 me refiero―, que era bastante estúpida, pero que tenía una escena que me provocó algunos pensamientos eróticos. Concretamente, en la película había una mujer que tenía que robarle algo a un chico, y para engañarlo, lo convencía de que tenían que tener sexo, pero estando él esposado en la cama. Entonces el estúpido se dejaba esposar y ella obviamente le robaba el objeto y dejaba al chico abandonado, hasta que lo rescataban más adelante. Nada del otro mundo, pero me hizo pensar en cómo sería amarrar a otra persona a la ...