1. Susana siente la necesidad de ser humillada


    Fecha: 15/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: piesitos, Fuente: TodoRelatos

    ... metía la mano y jugaba con clítoris, acariciándolos con sus dedos, mientras los metía y los sacaba, haciendo gemir de placer a Marta. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
    
    Le rodeaba la cara, y la besaba en su cuerpo y su boca. Se notaba que había pasión y amor en ella, y Susana, alucinó de ver una conexión tan fuerte. Le dio la sensación de que era un juego lésbico entre dos lesbianas que se amaban y eso la desconcentró por completo, viendo que el BDSM, era algo más que sentir placer o dolor.
    
    Sus piernas temblaron, cayéndose de rodillas, quedándose expuesta a cuatro patas. Momento en el que Clara, por detrás la metía tres dedos a cuatro dedos, volviéndola loca de placer hasta que metió su mano y un poco del brazo, sacándolo y metiéndoselo tan rápidamente, que hizo que se corriese de placer como una puta zorra. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
    
    Estando en esos momentos, la azotaba el culo, haciéndola gemir de dolor, y marcándola el culo, una y otra vez, soltando gemidos de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
    
    –¿Te gusta verdad, puta? –preguntó Clara, provocándola para que hablase, y sabiendo que, si hablaba, la castigaría, y eso ...
    ... hizo.
    
    –Si, mi Ama, me gusta mucho. –respondió la esclava, dándose cuenta que su Ama había traído unas esposas que le puso, colgándola del postre de uno de los toldos.
    
    –¡Disfrútalo, esclava! –dijo Clara, comenzando a darle latigazos fuertes, uno detrás de otro, haciéndola gritar de dolor, mientras el sudor caía sobre su cuerpo. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
    
    –¡Zas, Uno mi Ama! –decía la esclava. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
    
    –¡Zas, Dos mi Ama! –decía la esclava. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
    
    –¡Zas, Tres mi Ama! –decía la esclava. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
    
    –¡Zas, Cuatro mi Ama! –decía la esclava. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
    
    –¡Zas, Cinco mi Ama! –decía la esclava. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
    
    Estuvo dándole latigazos, haciendo que los sintiera cada uno de ellos, mientras se corría de placer, soltando sus fluidos vaginales hasta incluso se meo hasta que terminó de darle unos 25 latigazos.
    
    –Muy bien, esclava. –dijo Clara, cogiendo la botella de la crema que tenía para curarla de los latigazos. Había dejado las marcas rojas en su espalda y culo, pero no la dejaba marcada, porque usaba un latido especial, y se detenía cuando veía que ...
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