-
Helga nos lo heredó
Fecha: 20/09/2026, Categorías: Intercambios Autor: SUSAN, Fuente: TodoRelatos
... estaba que no aguantaba más, como si me hubieran untado de aquella pomada del club en Quebec. Afortunadamente llegó pronto el tal Toño. Nos besó y manoseó a Paty besándole los senos y las nalgas. Ni siquiera saludó decentemente a Manuel. A mí solo me dijo que se alegraba de que estuviera libre porque me tenía muchas ganas. Me nalgueó, ésta vez me ardió a pesar de que estaba vestida. “¿Venias corriendo? Estas todo acalorado.” Y le quité la camisa y su camiseta. “¡Que linda, como siempre, consintiendo a tu pareja!” Me dijo “Es lo mínimo que puedo hacerte. Me gustaría bajarte los pantalones como a un chiquito.” Le dije “Pero a ese chiquito no le mamarías su pito.” Me dijo vulgarmente. “¡No, pero a este grandote solamente que me lo pidiera!” “¡Estas muy buena y quiero llegarte. Ven, dale cariño a mi pizarrín, ándale! Hazme sentir bonito, así como tú sabes! “Me tendrías que follar bonito, sin dejarme a medias como dejabas a Helga.” Le dije y surtió efecto, inmediatamente cambió su tono y me pidió le dijera la opinión que Helga se llevó de él. “¡Pero me lo dices muy sinceramente!” “Creo que tú lo sabes mejor, la dejabas a medias siempre. Ella no protestaba porque sentía que con el otro que estuviera la terminaría, y así sucedió.” “No lo pensé así. Creía que cuando terminábamos los dos sentíamos satisfacción.” “Tú habrás sentido. ¿Pensaste alguna vez si ella, o en alguna otra de tus conquistas si quedaban satisfechas?” Le dije. Me abrazó y yo solamente ...
... le acaricié ese pene que tiene y que bien manejado, es lindo. Se le veía triste, traté de levantarle el ánimo, y no dijimos ninguna palabra más. Le levanté a ese perezoso, se alegró y dejó que yo hiciera lo que quisiera con él. “Recuéstate y déjame disfrutar de ese pelón.” Le dije. Yo disfrutaba chupándoselo. En el momento en que sentí peligro de que se me viniera, me detuve, se lo apreté y le pedí me dijera si sentía bien. La sensación de eyaculación precoz se le distrajo. “¡Me encantan los hombres que tienen mucho aguante, que duran y duran antes de que yo me venga! Los maduros son mejores, los chiquillos se terminan muy pronto.” Yo ya tenía preparada mentalmente esa opinión que vino a quedarle en la medida a ese presumido, engreído muchacho, aunque no tan muchacho. Volví a acariciarlo y manosearlo de nuevo. La misma historia, por poco se me viene dentro de mi boca. “No estoy en contra de que te vacíes dentro de mi boca, pero todo a su tiempo, apenas estamos empezando y no te contienes.” Ya tomó sus precauciones. Seguimos lentos y dos veces más estuvo a punto de venirse. Lo martiricé todas las veces hasta que consideré haberle dado una buena lección, lo dejé se me encimara, pero tomó sus precauciones y su eyaculación fue maravillosa, a tiempo, dentro de mi vagina como yo lo deseaba de Manuel. “¡Gracias, cariño! ¡Sentí muy rico! ¡Hazlo así siempre y serás campeón.” Aprendió algo y me hizo muy rico y feliz. Nos quedamos acostados un rato más, pero habíamos ...