1. Helga nos lo heredó


    Fecha: 20/09/2026, Categorías: Intercambios Autor: SUSAN, Fuente: TodoRelatos

    ... quedado con Paty que la regresaríamos temprano, así que la vestimos con mucho cariño. Ella y Manuel no paraban de apapacharse y decirse cosas bonitas.
    
    Llevamos a Paty a su casa, después me iban a llevar a mí, íbamos en el coche de Toño. Al llegar al frente de mi casa Toño me abrazó muy fuerte y me dijo que estaba enamorado de mí, que le había enseñado algo muy importante.
    
    “No estoy segura, tú ya sabias pero siempre estas alocado, muy caliente y no te frenas.” Le dije.
    
    “Sí, reconozco, me dejo excitar muy pronto. Voy a buscar que aprenda a controlarme. ¿Sentiste bonito al final?” Preguntó Toño.
    
    “¡Muy bonito, lástima que fue solo al final, muy poco tiempo como para que hubiéramos hecho un recalentado más!” Le dije.
    
    “¿Les quedan ganas todavía? Preguntó Manuel, que permanecía silencioso, sentado en el asiento de atrás.
    
    Toño se quedó callado, entonces tuve yo que contestar.
    
    “A una siempre le quedan un poquito de ganas, especialmente cuando estuvo tan rico el plato principal, el que tiene que ver es el caballero. ¿Querrá? O ¿Podrá?” Les dije preguntándoles.
    
    “¿Qué hacemos? estamos frente a tu casa y, creo yo, no hay nadie. ¿A los dos aún les quedan ganas?” Preguntó Manuel.
    
    “Yo tomo un taxi desde aquí.”
    
    “Mi coche se quedó en el estacionamiento del bar, pero puedes llevarte el otro que tengo, el Peugeot, que necesito sacar de vez en cuando. Pero si quieres puedes tomarte un café aquí y después decides.” Le dije
    
    “¡Deveras, tomate un cafecito y hasta mi ...
    ... coche te puedes llevar, yo ya mañana lo busco. Creo que Silvia no tiene nada en contra de ofrecerte ese café.” Dijo Toño.
    
    “Nada en contra, al contrario, me daría mucho gusto y platicar un rato con los dos.” Yo llevaba puesto el vestido, éste me limitaba para abrir las piernas, así que mis dos muslos y rodillas les quedaban visibles. Manuel se inclinaba hacia adelante y me sobaba mis piernas. Yo le respondía jalándole la mano lo más arriba en mi muslo. Toño se dio cuenta y empezó a hacerme lo mismo. Sus manos ya las sentía debajo del resorte de mis pantis.
    
    Me subí la falda lo más que se pudo, me quedó enrollada debajo de mis nalgas. Ninguno de los dos podía alcanzarme, todo estorbaba dentro del coche. Yo me arrodillé en mi asiento, lo recosté lo más que se pudo, le bajé el zipper a Toño que había hecho su asiento lo más que se pudo para atrás y, como pude, con mi cola parada, encaramada sobre la codera, logré apoderarme de su pene. Manuel se apoderó de mi trasero, me hizo a un ladito mi calzón y me metió sus dedos. Primero, con mucho cuidado dentro de mi vagina, ya después dentro de mi ano y hasta me tenía con dedos adelante y atrás. Metiéndomelos y sacándolos para volver a repetir. Me estaba gustando pero yo guardaba el equilibrio y llegué a no soportarlo más.
    
    “¿Por qué no subimos a mi casa y mejor allá probamos?” Les propuse, les pareció buena la idea. Entramos y desde ahí, entre los dos se apoderaron de mi cuerpo. Me tiraron en el piso como tratando de violarme. Yo ...
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