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Helga nos lo heredó
Fecha: 20/09/2026, Categorías: Intercambios Autor: SUSAN, Fuente: TodoRelatos
... gozaba pero les pedí me dejaran ir al baño. ¡AY!, ……… ¡ME VACIÉ! …….. Aproveché para prepararme para alguna posibilidad de actividad anal. No tardé, pero ya estaba lista. Salí ya sin el vestido bonito, solo con mis pantis y una batita. “¡NO, así no, te queremos con el vestido.” Lo recogieron y me lo volvieron a enfundar. Los dos me acariciaban y me sobaban sobre el vestido que se sentía sedoso. Sin decirme algo, me lo levantaban y me comían con mordiditas, chupetes en mis senos y lamidas desde mi ano. No sé cuál de los dos me introdujo su pene por detrás. Me entró maravillosamente bien, me había quedado un poco lubricado del lavado que me había hecho. El otro por delante. Los dos los sentía muy bien. “¿Pueden hacerle un poquito más de presión, apretándome los dos? ¡¡¡ POR FAVORCITO los necesito bien adentro. MAAASS, MÁASS, les decía!!!” ellos me jalaban de la cadera, o de las nalgas, o de donde podían, cada uno con más fuerza. Uno me mordía en mi mejilla. El otro, más salvaje, en la cabeza y a veces me mordía una oreja. Yo gritaba a veces, pero parecía que mis gritos los animaba más a morderme y yo también empecé a morder al que tenía enfrente, no sé cuál era, no importaba. Le mordí el pecho y cerca del hombro, yo lo sentía al morder. Lo jalé del cuello, con todas mis fuerzas, mis uñas le han de haber dejado huellas. Iniciamos conmigo de espaldas, recostada sobre el primero que me jaló y me la metió por detrás, el otro que creo era Toño se dejó recostar de ...
... frente a mí. Tiene bastante vello en el pecho, sin embargo me prendí de uno de sus pechos y se lo mamé rico, él ni chistó. Pero fue el que recibió más daños de mi parte. Por desesperación, lo jalaba de la espalda, lo arañaba, pero me dejé besar mucho más de él, yo deseaba que fuera Manuel. ¡Que ritmo tan lindo, los tres nos movíamos sin dejar salírseme alguno de esos dos penes lindos! Separé mis piernas y en eso que sentí que ambos penes se me metían más dentro, ese poquito que necesitaba. Los detuve un rato, quietos, sin movimientos, eso provocó que se me alocaran de repente y me bombearan con mucha fuerza. Los dos orgullosos de la fuerza que usaban para metérseme más, hasta que ya no pudieron retenerse y los dos se vaciaron dentro de mí, a la vez. Sentí hermoso esos empujes tremendos que me dieron. “¡MÁS, MÁS LECHITA POOOR FAVOR MÁS, LLENENME, ECHENME MÁS DENTRO, les decía yo, incoherentemente! ¡Que vulgaridad!” Ellos reían satisfechos y me besaban. “¡Mira qué bonito! ¡Se te está saliendo por tus dos lados. Te dimos gusto, te depositamos bastante y todavía falta que te termine de salir!” Dijo Toño. “¡Eres muy linda. Yo sé que hiciste un gran esfuerzo y perdona por todos esos arañazos que te dimos. Tómalos como trofeos de la batalla. Trataré de curártelos poco a poco!” Me dijo Manuel. “También ustedes tendrán que perdonar los daños que les hice, fueron sin mala intención.” Y les fui dando besitos en cada una de esas heridas visibles. Ellos también deberían de ...