1. De vacaciones con mis suegros, me la folle a ella


    Fecha: 20/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos

    ... varias incursiones de mi boca, alcanzó su límite.
    
    —¡Fóllame cariño, no puedo aguantar más!
    
    A plena luz del día, abrió su sexo a mi polla como antes había abierto su boca a mis labios. Me subí sobre ella y con un ritmo pausado y continuo, fui entrando y saliendo de ella a la vez que sus gemidos iban subiendo de intensidad.
    
    No tenía ninguna prisa en terminar, me sentía excitadísimo. No era un polvo de aquí te pillo, ya lo habíamos hablado, era un polvo fruto del deseo mutuo.
    
    Cuando sentí que ya estaba llegando, salí de su interior y la acabé con mi lengua para poder reservarme. Si iba a ser nuestro último polvo quería dejarle un recuerdo imborrable y necesitaba mi herramienta disciplinada.
    
    Cuando comprobó que mi polla seguía en pie, sonrió.
    
    —Que gusto verla aún viva —exclamó al ver la erección que seguía intacta.
    
    —Me he reservado para follarte también en mi cama. Quiero tener tu imagen cuando Clara se decida a hacer de esposa.
    
    Medio me vestí para ir a mi bungalows al que todavía no había entrado. Estaba ordenado, en eso Clara era especialista. Abrí la colcha y sin darme tiempo a más, me abrazó por la espalda y me tiró sobre la cama.
    
    —Túmbate. Ahora me toca a mí.
    
    Se sentó encima de mí, se la introdujo entera y comenzó un ligero balanceo, que fue incrementando paulatinamente hasta volverse loca cuando le vino en muy poco tiempo el segundo orgasmo.
    
    —No llego a bajar del todo, me dejas arriba en cada orgasmo.
    
    —¿Preparada para otro? Porque esto ...
    ... no ha terminado.
    
    —¡No quiero que termine nunca! ¡Me siento en el cielo!
    
    Se alzó de su posición y se colocó frente a mí. Se subió encima, se enredó el pelo con las dos manos, cambiando ese peinado lacio por uno más asalvajado, cogió mi polla con sus manos y se la volvió a meter dentro. Ya estaba liberada, había dejado atrás todos los prejuicios que le pudieran quedar.
    
    Empezó a cabalgarme despacio, a cámara lenta, moviendo su pelvis hacia adelante y hacia atrás, comprimiendo mi polla en su dilatada vagina, tratando de alargar el momento mientras fuéramos capaces.
    
    —¿Te gusta cómo te folla tu suegra?
    
    —Follas mejor que Clara.
    
    Mi aprobación de su manera de follar, le dio alas, y comenzó una galopada salvaje, desmelenada.
    
    —....ella se lo pierde... —exclamó.
    
    Conseguí aguantar como pude hasta que la vi tensarse…y entonces descargué…y ella gritó…«me corro». Se quedó echada sobre mí un tiempo hasta que se hizo a un lado.
    
    —Uff cariño. Ni cuando era joven, disfruté tanto.
    
    —El morbo es afrodisíaco —apunté consciente de que a mí me ocurría igual.
    
    Desnudos, envueltos en las sábanas blancas, con la tranquilidad de saber que un campo de 18 hoyos durante un campeonato no se hacía en menos de 5 horas, disfrutamos de la conversación íntima de dos amantes.
    
    —A lo mejor no tenemos que renunciar a esto —dejó caer en voz baja sin esperar que respondiera.
    
    —¿Les inscribimos en todos los torneos de golf? —Sonreí.
    
    —Yo tengo partida de cartas todos los jueves —dijo ...
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