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De vacaciones con mis suegros, me la folle a ella
Fecha: 20/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos
... discreción fuimos tejiendo una red de llamadas en clave, mensajes que eliminábamos, pequeñas escapadas a cafés, una forma sutil de estar juntos sin romper la vida que teníamos. Una de esas tardes, yo jugaba al pádel con unos amigos a los que Clara apenas conocía. Era mi espacio, mi forma de mantener una frontera, entre mi vida pública y mi vida oculta con Teresa. A la vez, ella jugaba con sus amigas a las cartas, entre risas, vino y confidencias. A las 20:05 vibró el móvil en mi bolsillo, mientras me secaba el sudor con la toalla después del partido, cerveza en mano, bromeando con el grupo. Lo miré sin disimulo. —Resérvate un poco. Tienes que meter alguna bola en mi cancha —me saludó Teresa. Sonreí. Me encantaba su punto ácido en los mensajes. Con ese tono de mujer que se sabe deseada y le gusta participar del juego. —Ok nos vemos. Y te recuerdo que en esa cancha me siento el campeón del mundo. Me despedí de los amigos con la excusa de una cena pendiente. Fui a su encuentro con la misma emoción de cada cita, un momento mágico entre lo permitido y lo prohibido. Cuando abrí la puerta de la habitación del hotel, estaba semi a oscuras y ella esperándome, de espaldas con una bata de seda, mirando por la ventana. Se giró al oír la puerta, con una sonrisa y una visión que me dejó transpuesto. Dejó deslizar la bata por sus hombros, despacio, sin dejar de mover su cintura, mostrando poco a poco su cuerpo embutido en el conjunto de ropa interior más sexy que yo ...
... hubiese visto nunca. —¿Te gusta? —Guau, estás increíble suegra. —Pues estás viendo solo el envoltorio —añadió con una pose provocadora y avanzando hacia mí, ladeando las caderas, silueteando su cuerpo entre la penumbra de la luz que entraba por las rendijas de la persiana. —Muéstrame el interior entonces —respondí. Subió una pierna a la cama y desabrochó un cierre del tirante que unía la media al body. Deslizó la media despacio por su pierna hasta que una vez en su mano, la arrojó contra mí. Me desnudé sin tanta ceremonia, y le mostré mi polla erecta. Dio un par de vueltas como si desfilara sobre una pasarela y regresó al punto inicial, donde subió la otra pierna, repitiendo la escena. Desabrochó el cierre del liguero, deslizó la media despacio, la pasó por su nariz y en un gesto de indiferencia, me la arrojó. Yo repetí su gesto y la olí, impregnada de su perfume de Hermes. Tomó el cinturón del que habían colgado las pinzas que sujetaban las medias. Se acercó a mí y amagó con azotarme, antes de arrojarlo al suelo girándose de espaldas. Se sentó en el pie de la cama, bajó despacio cada uno de los tirantes de su sujetador que sostenía el cuerpo del body. Bajó la cremallera de uno de los laterales y seguidamente la otra, moviendo en el aire esa pieza sin dejar de mirarme. Mi erección era ya superlativa, estaba para follársela, que putona parecía. Sin el respaldo del body, se abrió una parte del sujetador mostrando un pecho. Con suma lentitud se deshizo ...