1. De vacaciones con mis suegros, me la folle a ella


    Fecha: 20/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos

    ... del sujetador y me lo lanzó como si fuera un torero brindando un toro.
    
    Con una seguridad en ella misma que crecía a cada encuentro, en la penumbra de la habitación, comenzamos el enésimo juego de caricias recorriendo su cuerpo con el tacto de mis dedos, dejándose ella acariciar, gimiendo, jadeando con una sensualidad ya consolidada, sin prisa, según nuestro protocolo habitual de caricias, susurros halagadores y calentamientos previos a penetrarla.
    
    Se acercó ofreciéndome sus pechos a la altura de mi boca que sediento me lancé a probar pero la cabrona de mi suegra estaba jugando conmigo. Dio un paso atrás, solo unos centímetros, justo para provocar que yo tuviera que adelantarme siguiendo sus pechos. Repitió ese movimiento otra vez y cuando me iba a lanzar sobre ella, sonrió y restregó su pecho contra mí.
    
    —¿Te gustan?
    
    —Estás increíble, no te había visto nunca así.
    
    —Me estimulas. No sabes lo que supone para mí pensar en estos encuentros que me permiten luchar contra la rutina.
    
    —Tú haces que desee estos encuentros furtivos, vistiendo tu lencería sexy o cuando quedamos en el cine y te corres con mi mano. Estoy deseando follarte ya —dije bajándole el tanga sin miramientos.
    
    —Y yo quiero que lo hagas —dije tomando con cuidado pero con firmeza, mi polla que estallaba—, pero antes quiero jugar contigo.
    
    Me besó en los labios, acariciando mi polla, pajeándola, con una mirada lasciva que no escondía sus intenciones. Con sus ojos brillando de lujuria, bajó su ...
    ... cabeza, para alcanzar mi polla con su boca, succionando a la vez que la introducía y la sacaba alternativamente de su boca en un claro efecto de follarme la polla con su boca mientras yo iba pasando mi lengua por todas las partes a mi alcance.
    
    Mientras bebía de sus pechos, mis dedos se adelantaron a tomar la temperatura de su ardiente y húmedo coño y ella comprobó que mi polla estaba preparada para meter las bolas en su cancha.
    
    Me tendió sobre el colchón. Desnuda de cuerpo, se giró, acercó su culo a mi cara, agitándolo como una coctelera. Luego se sentó sobre mí, jugueteando con mi polla como si le perteneciera.
    
    Mi erección se mantenía firme sin rendirse a sus provocaciones aunque no sabía hasta donde sería capaz de aguantar de lo excitado que estaba con la situación. Cuando presentó su coñito a la altura de mi lengua, me embriagué.
    
    —Tu olor a sexo me vuelve loco —susurré.
    
    Desplegué mi lengua alrededor de su coño, acompañándola de mis dedos acariciándole el clítoris. Su boca no dejaba de gemir mientras le comía el coñito. Cuando creí por sus jadeos que estaba a punto de correrse, se la metí de un empujón, abrió sus piernas a la pasión, insertándola en su dilatado coñito. Bien insertada, me abrazó desplegando una lujuria cada vez más suelta, me ofreció su pecho medio oculto debajo de su enredada melena para que me lo comiera mientras la follaba. Gemía de placer al pasarle mi lengua por sus pezones y acariciárselos.
    
    Aceleré mis movimientos hasta que recibí su ...