1. De vacaciones con mis suegros, me la folle a ella


    Fecha: 20/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos

    ... rendición con un chorro de líquido que satisfizo mi orgullo masculino de haber sido capaz de que se corriera sin haber desperdiciado aún ninguna bala de mi revólver. No pudo contener un coro de gritos y gemidos saliendo de su boca.
    
    —Quiero más —me susurró salvaje, con los ojos cargados, jadeante.
    
    Si quería más, se lo iba a dar.
    
    —Vamos suegra, demuéstrame hasta donde puedes llegar —la reté.
    
    —Fóllame con todas tus ganas cabrón —me pidió completamente entregada.
    
    Con la erección al máximo, mi polla se deslizaba por su vagina como si fuera una autopista.
    
    —¡Como me gusta tu coñito cuando está preparado!
    
    Se retorcía de placer con mis acelerones. No dejaba de de botar sobre mi polla, que entraba y salía de su vagina sin descanso, alcanzando la última profundidad de su coño hasta que llegó a la cima del placer. Entonces me arrastró a una galopada desmelenada, agitándose entera, como si estuviera poseída.
    
    En esa posición me sentía muy seguro, con mi arma en alto, controlando la eyaculación mientras subía y bajaba del tobogán de su vagina por el que se deslizaba mi polla, mientras ella se mordía el labio, tratando de controlarse hasta que le llegara el siguiente espasmo de su maltrecho cuerpo.
    
    —Córrete ya cariño —suplicó.
    
    Pero yo no estaba dispuesto a que la confrontación terminara todavía. Llevé mis manos recorrer su clítoris, acariciándola con devoción, como si cada centímetro de su piel fuera un territorio nuevo a conquistar, volvió a conectar con el ...
    ... placer, arqueó su espalda, entregándose por completo a las sensaciones que recorrían su cuerpo, sintiendo una mezcla de deseo, poder y libertad, una afirmación de su propia vida.
    
    Cuando llegó al límite, no al límite que ella había conocido hasta entonces, sino al límite que había descubierto conmigo, desencadenó un vendaval de movimientos de su pelvis que destrozó la estabilidad de mi polla y nos fuimos juntos, mezclándose nuestras fluidos y nuestros jadeos.
    
    Sin sacar mi polla del refugio de su ilustre coñito, me quedé abrazado a ella recuperándome del enorme esfuerzo.
    
    —¡Dios mío suegra, te superas! —confesé entre jadeos, apretándome contra su cuerpo mientras seguía descargando dentro de ella.
    
    La metamorfosis que se había producido en ella había sido total. Si seguía así, ni siquiera mis 28 años podrían seguir su ritmo.
    
    Nos quedamos unos minutos abrazados, con la respiración entrecortada, sintiendo el calor de los cuerpos hasta que el último temblor desapareció. Pero por brutal que hubiera sido, los encuentros con mi suegra eran mucho más que sexo. Una mezcla de deseo, cariño, vértigo, transgresión, liberación....Lo peor de esos encuentros es que no nos permitían recrearnos en el post polvo.
    
    Nos vestimos sin urgencias. La acompañé hasta su coche, ningún beso de despedida en la calle. Entonces nos miramos a los ojos y por un momento, la conexión fue absoluta, disfrutando del presente, sin pensar en el mañana.
    
    Luego cada uno volvió al lugar al que pertenece ...