1. De vacaciones con mis suegros, me la folle a ella


    Fecha: 20/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos

    ... que dan a entender que sabes de qué te están hablando. Caminamos juntos un rato, dejando nuestras huellas en la arena, que la marea se encargaba de borrar de inmediato.
    
    —Este viaje me está retrocediendo al pasado —dijo ella, mirando al mar—. Hay momentos en los que me pregunto en qué momento me olvidé de vivir para mí y empecé a vivir para no incomodar a los demás.
    
    —¿Querrías volver a empezar? —pregunté curioso.
    
    —No lo sé —dijo—. Ignacio ha construido una vida perfecta. Clara le ha seguido sin saber bien que es lo que quería. Y tú... bueno, tú eres el único que ha entrado en la familia, sin estar obligado.
    
    —Aún no sé si encajo del todo —dije—. Me siento como un satélite que gira a una velocidad diferente. A veces Clara y yo estamos muy bien. Otras veces no sé si somos una alianza frente a tu marido o yo soy su enemigo.
    
    Ella asintió.
    
    —Creo querido yerno, que tú y yo nos parecemos más de lo que crees.
    
    Nos sentamos en la arena. La luna se reflejaba en las olas. Nos quedamos en silencio unos minutos, escuchando el lenguaje del mar, susurrándonos palabras con una delicadeza nueva, como si hubiésemos tenido los ojos cerrados y quisiéramos redescubrirnos. Sentí a su lado una química diferente, exenta de sexo. Cuando regresamos, en silencio, sonrientes, fui consciente de que algo había empezado a cambiar.
    
    Al día siguiente, mientras desayunábamos en la terraza, Ignacio anunció que estaba muy animado respecto al torneo de golf. Clara trató de excusarse, ...
    ... alegando que al golf podía jugar en Madrid pero allí no podía ver selvas ni playas vírgenes. Finalmente, cedió al deseo de su padre.
    
    —¿Pero no me ibas a acompañar a la excursión de la reserva natural en la isla? —le preguntó su madre.
    
    —No insistas Teresa, Clara se queda jugando al golf —sentenció Ignacio.
    
    Clara me miró. Lo entendí todo antes de que lo dijera.
    
    —¿Podrías acompañarla tú? Y yo te acompaño a bucear mañana. Así me quedo más tranquila mientras jugamos.
    
    Teresa sabía que pensaba bucear en unos corales que había a poca distancia del hotel. Me miró en silencio, tratando de no expresar nada. Imaginé un día con ella, retomando la conversación de anoche y no lo dudé.
    
    —Por supuesto, Clara. Será un placer irme de excursión con mi suegra.
    
    Teresa sonrió satisfecha con la idea. Ignacio tensó un poco la cuerda.
    
    —Pobre Nicolás, menudo viaje le espera —respondió el señor notario, con una visible falta de respeto.
    
    En una hora estábamos en el autobús de la excursión. Teresa iba con sombrero, gafas de sol y un pareo de lino blanco que le daba un aire juvenil. Llegamos al pantalán donde nos esperaba un catamarán, un precioso velero con una terraza amplia, con capacidad para 8 personas más dos tripulantes. Un grupo de delfines nos saludó danzando sobre el agua que vibraba por el reflejo del sol, como un espejo de cristal azul. Animada por la coreografía de delfines, sol y agua, Teresa se despojó de la ropa y se quedó en un preciso bikini comprado para el viaje, ...
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