1. De vacaciones con mis suegros, me la folle a ella


    Fecha: 20/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos

    ... diferente al que le vi ayer.
    
    Durante el trayecto, me hablaba de los animales que quería ver como si fuera una niña en una excursión del colegio. Y yo la admiraba de ver en ella una mujer ilusionada, redescubriéndose, sin pedir permiso.
    
    Hicimos un montón de fotos, algunas muy sensuales. Con el sol, su pelo enredado de la sal del mar y el brillo apasionado de sus ojos, parecía una auténtica Kim Basinger, con la pena para mí que no podría disfrutar de ella durante 9 semanas y media.
    
    Sin pretenderlo, iniciamos un juego de tocarnos buscando alguna excusa, de miradas de reojo que subían el fuego entre nosotros.Con el viento en el rostro y el sol tiñendo el mar de tonos naranjas, abrazados al mástil, me apoyé tras de ella.
    
    —Gracias por acompañarme Nico.
    
    Al oído, acercándome un poco más a ella, le susurré lo feliz que me sentía.
    
    Una vez atracados en la isla, un Jeep nos llevó por un camino de tierra y hierba. Ella, con su gorra blanca y su mochila pequeña, parecía una adolescente entusiasta. Al llegar al punto de control, antes de entrar en la selva, nos proporcionaron unos buggys por parejas, que tardamos muy poco tiempo en dominar, aun habiendo sido avisados del peligro de volcar con ellos.
    
    A través de un recorrido por una selva domesticada donde no teníamos que cortar lianas que se cruzaran a nuestro paso, ni enfrentarnos a peligrosos animales, nos detuvimos en una pequeña laguna con una cascada para tomar fotos como si quisiera retener el recuerdo de ese ...
    ... día.
    
    Allí, bajo una caída de más de diez metros de agua, mojados, salvajes, vivos, como si recibiéramos el bautismo, nos abrazamos bajo el agua, con el cariño de quién se siente completamente libre. Éramos la nota de color de la excursión.
    
    —Lo estoy pasando fenomenal —me dijo.
    
    —Mucho más interesante que bucear —le respondí con sarcasmo.
    
    Desde allí llegamos a un punto donde abandonamos los buggy y nos recogió un Jeep que nos dejó al pie de una montaña desde la que salía un sendero, entre manglares y pasarelas de madera. Mientras caminábamos, nos rozábamos sin evitarlo, permaneciendo en contacto como una ola que no termina de romper.
    
    En la cima del mirador, con la selva a un lado y el mar al otro, ella se sentó en silencio, jadeando un poco por el esfuerzo de la subida.
    
    —¡Esto es precioso!
    
    —Tú también lo eres suegra. Sigues siendo una mujer muy atractiva —dije sin pensar.
    
    Nos miramos unos segundos. Aflojamos la tensión con una sonrisa.
    
    —Gracias por mirarme como si todavía fuera una mujer capaz de atraer —respondió al fin.
    
    El camino de vuelta iba a ser diferente que el de ida. Enseguida, el cielo se fue apagando, como si alguien estuviera bajando el dimmer del cielo en el Caribe. El aire olía distinto, los pájaros se habían callado. Comenzó a caer una llovizna cálida, no muy fuerte, empapando la vegetación como si pretendiera lavar la selva.
    
    Pero antes de alcanzar el puertecito donde nos aguardaba el catamarán, la lluvia se tornó en tormenta y ...
«12...567...20»