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De vacaciones con mis suegros, me la folle a ella
Fecha: 20/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos
... picardía. —Al juego de las preguntas —le dije. —¿Como es? —preguntó curiosa. —Nos hacemos preguntas personales, íntimas, cosas que nunca nos habíamos dicho. El que responde, pregunta al otro. Aunque la idea podía parecer inofensiva en apariencia, yo sabía que no lo era del todo. —¿Y si uno se niega a responder? —Si no quieres responder tienes que pagar prenda. Me miró directa. Sonrió. Era como una de esas trapecistas del circo que para dar más emoción mandaba quitar la red. —No hace falta las prendas, diremos la verdad los dos, sin posibilidad de eludirla —aceptó con una sonrisa cómplice. —¡Así me gusta suegra! Valiente. —Espero que no te escandalices —respondió semi desnuda a mi lado, como si eso no fuera suficiente motivo de escándalo. —¿Dónde es el lugar más extraño en el que has tenido una fantasía? —le pregunté para iniciar el juego. Se quedó pensando. Y sonrió. —Ni recuerdo cuando tenía fantasías. Puede que fuera en la universidad —dijo, mirándome de reojo—. Con el profesor de Historia. —Amplíamelo, sin cortarte. —Es que ni me acuerdo. Era un profesor muy atractivo y elegí su asignatura para hacer un trabajo. No ocurrió nada pero fantasee con él. Reímos como si hubiera contado una travesura. La brisa nocturna se colaba por la terraza mientras Teresa y yo nos disponíamos a contarnos hechos desconocidos de nuestras vidas. Le tocaba a ella. —¿Clara ha sido la primera mujer que has amado? La pregunta me hizo ...
... reflexionar, debía ser cuidadoso ante la madre de Clara. Le hablé de una chica años atrás, cuando apenas tenía 18 años, mi primer amor. Aunque fui yo quien cortó, lloré mucho por ella. —Eres demasiado sensible. Con Clara eso no funciona —dijo acariciándome el rostro. Me tocaba preguntar. —Dime lo que más te gusta de ti y lo que menos. Me habló sin pudor de cosas que no le gustaban de su cuerpo. —Antes de vuestra boda, me operé el pecho y reduje mis cartucheras. El gimnasio no me alcanzaba para reducirlas. Me gustan mis piernas. No me gustaba mi inseguridad a la hora de enfrentarme a los problemas, pero ahora —me miró sonriente—, me gusta la seguridad que está renaciendo en mi. —Estás increíble Teresa —dije acariciándole los muslos y el vientre. Ella me pidió que le contara un secreto que nunca hubiese dicho a nadie. —Desde pequeño, siempre temo no estar a la altura. Cuando os conocí, temía decepcionaros a Ignacio y a ti. —Conmigo no tienes que demostrar nada —susurró jugueteando a desenredar mi cabello con sus dedos—. Clara te acepta tal como eres. E Ignacio...no le hagas caso. Dalo por imposible. Mencionar a mi suegro, hizo que mi conciencia se tambaleara. Sabía que jamás me perdonaría si ocurría algo esa noche. Cerré los ojos un segundo y dejé que la sensación deindiferencia absoluta me recorriera el cuerpo. Al abrirlos me encontré con la sonrisa de mi suegra. Acostumbrada a tantas noches en silencio soportando al ogro, se la notaba feliz. —¿Eres feliz ...