-
Placer anónimo (1)
Fecha: 21/09/2026, Categorías: Confesiones Autor: lx69, Fuente: CuentoRelatos
... idea que le estaban observando sus intimidades, sintió el poder de la dominación y con lentitud llevó su mano hasta el miembro mientras recordaba la deliciosa sensación de tener la virilidad de un hombre entre sus dedos. Finalmente toco el cuerpo y siguió rosando hasta la punta y volviendo hasta su base. -¡Wao! ¡que suave está! El hombre se movió como con un escalofrío, pero siguió roncando y dobló un poco más la pierna sobre la cama. La “tímida chica”, se atrevió a volver a tocar ya no solo con sus dedos, sino que lo levantaba con su mano y como pesándolo lo abrazaba con sus dedos, “está grueso y aún no está excitado, ¿cómo se pondrá?” y como respondiendo a su pregunta el miembro comienza a endurecerse, ella se asusta, pero dice a sus adentros “vaya de verdad es como dice, estos sienten con la otra cabeza”, al mismo tiempo verifica que el hombre sigue dormido, “cantando”. Otra vez, esa sensación de poder volvió, pero con más fuerza. Tenía a este hombre “sometido, cogido por las bolas” y no se daba cuenta, así que mientras el miembro seguía cobrando vida y lo masajeaba más, se fue agachando y pasó su otra mano debajo del camisón que llevaba solo para recordar que no se había puesto bragas, pues iba a dormir. “Mejor”, pensó ella y llevando sus dedos hasta los labios ya mojados de su vagina los hundió en sus profundidades mientras sobaba aquella barra de carne que se hacía más grande cada vez. Ya no había nada que hacer, mientras masturbaba al hombre dormido, dos, ...
... tres de sus dedos buscaban consolar su ya tremenda excitación. Los metía y sacaba con desesperación, estaba agachada al lado de aquel “pobre hombre” dormido con un miembro en su mano, que ya sentía sus 20 centímetros de hombría erecta en sus mano. De momento, recordaba abrir los ojos para mirar, veía al hombre que seguía roncando, pero ahora su respiración empezaba a ser más fuerte y movía la cabeza a saltos como quien recibe una tortura, ella con las piernas abiertas en cuclillas con los dedos metidos en la deliciosa gruta que se derretía en su mano. Ya no podía más y una terrible convulsión apretó sus dedos que se resbalaban en un profundo orgasmo, casi cae al piso y con una rodilla en el suelo se sostiene, pero se agarró con fuerza del miembro que seguía en su mano y que de pronto hizo al hombre dejar un suspiro, carraspear la garganta y seguir roncando. El susto la hizo volver un poco en sí, y soltar el miembro para pensar en salir de la habitación. Pero, cuando pensaba cubrir nuevamente el miembro del hombre se dio cuenta que la tolla no podía tapar la erección del hombre que hacía que el pene palpitara como esperando descargar algo que le ahogaba. Lo había estimulado tanto la mano de la mujer que lo vio como algo injusto, después de aprovecharse de él “dejarlo así”. Bueno, hay que terminar la tarea. Esta vez cogió el pene con las dos manos y suavemente le masajeaba, subía y bajaba, ella no lo masturbaba, lo torturaba. Sonreía con malicia cuando veía que el hombre ...