1. Placer anónimo (1)


    Fecha: 21/09/2026, Categorías: Confesiones Autor: lx69, Fuente: CuentoRelatos

    Después de aceptar muy feliz una capacitación por tres semanas en otra ciudad que conocer, cuando la joven de veintitantos ve el presupuesto de viáticos tuvo que cambiar de planes, por el bien de la empresa y de su inestable puesto de trabajo. Así que ya no era el hotel de muchas estrellas de sus sueños, sino un hostal, que por lo menos tenía habitaciones separadas, aunque no lo suficiente, porque tocaba compartir servicios. Mientras iba y venía vi que la cosa pintaba bien y el cursillo se hacía interesante. Ya sólo llegaba a descansar, después de un día agitado.
    
    Pero, luego de unos pocos días el descanso se hizo casi imposible. Ya le habían dicho que los otros inquilinos eran temporales como ella, por asunto de trabajo y que sólo llegaban a dormir, aunque no todos dormían. Después de noches de descanso llegó un “vecino” muy ruidoso, después que salía de la ducha y se iba a la cama comenzaba a roncar, pero parecía un oso, era imposible dormir. “Di golpes varias veces la pared, porque era mi vecino, pero no había cambio, todo igual”, por lo visto tenía el sueño muy pesado. Al otro día apenas pudo levantarme para salir al curso.
    
    Trató de reclamar en la mañana, pero ya se había ido. Cuando regresó en la noche apenas se duchó y comió, cayó rendida, sólo para despertarse al rato con el ruido. Y lo que pensaba que eran ronquidos, pero esta vez eran gemidos de mujer. La chica daba alaridos de placer, “yo ponía la almohada en la cabeza para no oír, pero era inútil”. Entre los ...
    ... gemidos de la chica y el golpeteo en la pared de la movida, era imposible.
    
    Mientras pensaba en la molestia que tenia de no dormir, se unió la molestia de los meses que tenía sin un buen revolcón, pensando sólo en trabajar y sin tiempo para ella, mientras la perra esta le aullaba en el oído. Cuando decía: Siii, rico, chupa más fuerte… A mí sólo me salía, “la puta que le parió” Sabía que le estaban dando lengua donde yo más necesitaba, sin querer y de la molestia me bajé las manos por el vientre y me tiré de los pocos vellos púbicos que me quedaban de mi última depilada. Ya lo que tenía era envidia y sin darse cuenta puse atención a lo acontecido mientras se daba una sobada en el clítoris.
    
    Pues, si no iba a dormir por lo menos soltaba algo de “energía retenida, no soy de hierro.”. Así que, mientras aquella lloraba suplicante que le chupara más, yo más fuerte me daba, no podía más y las dos terminamos en un grito de júbilo estremecidas por el delicioso orgasmo.
    
    Pero, mientras yo tomaba aliento oí como ella decía “Qué estás haciendo, ¿me vas a montar como un animal?”. La estaba poniendo en 4 patas y parece que no quería. Ahhh. Se escuchó el grito. “Me vas a atravesar, bruto”. Se lo metió de un tirón. A continuación, siguió el golpeteo de la cama en la pared y la chica suplicaba que terminara ya que no podía seguir orgasmeando. “Yo ya tenía tres dedos metidos hasta el fondo de mi vagina y pidiendo más”. La chica ya gritaba ante otro orgasmo y se escuchaba el mugido del ...
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