1. Pollón salvaje


    Fecha: 21/09/2026, Categorías: Sexo Interracial Autor: jovenesalegres, Fuente: TodoRelatos

    ... lo apartó con un empujón que dejó claro que no había negociación posible. —¡Luis! —Sara gritó, su voz teñida de una mezcla de alarma genuina y la emoción del juego. —¡Sara! ¡Nos vemos en el puto fin del mundo! —replicó Luis, mientras era arrastrado hacia una salida lateral, desapareciendo rápidamente en la oscuridad.
    
    Sara se quedó sola, con el corazón latiéndole a mil. La sala se estaba vaciando a marchas forzadas, la gente siendo disgregada en diferentes direcciones. De repente, una figura más pequeña, enfundada en una especie de túnica harapienta, se deslizó a su lado.
    
    —Acompáñame, superviviente. Un oscuro camino te espera. La voz era femenina, apenas un susurro. Sara asintió, su mente ya procesando la separación, el subidón de adrenalina. Esto era real, joder. O al menos, lo sentía real. La mujer la guio por un pasadizo estrecho y oscuro, el aire volviéndose más frío y húmedo con cada paso. El murmullo de los otros participantes desapareció, reemplazado por el goteo constante de agua y el crujido ocasional de algo moviéndose en la oscuridad.
    
    Emergieron a lo que parecía ser un complejo abandonado, una serie de edificios semiderruidos, invadidos por la vegetación y el moho. La luz de la luna filtrándose entre las nubes apenas iluminaba el panorama, creando sombras fantasmales que danzaban con el viento. No había ni una sola luz eléctrica, solo el parpadeo ocasional de velas colocadas estratégicamente en nichos y alféizares rotos, sus llamas bailando y proyectando ...
    ... figuras grotescas en las paredes. El olor a humedad, polvo y algo vagamente metálico, como óxido y sangre seca, impregnaba el aire.
    
    —Aquí. —La guía se detuvo frente a lo que parecía la entrada principal de un edificio que había sido un hotel o una instalación grande, ahora una ruina imponente—. Aquí comienza tu prueba. Sola. Busca lo que necesites para sobrevivir. Y no te fíes de nadie. Ni siquiera de tu propia sombra. Antes de que Sara pudiera formular una pregunta, la mujer se fue, dejándola completamente sola en la boca del lobo.
    
    Sara dio un paso al frente, sus botas toscas resonando en el suelo cubierto de escombros. El silencio era casi opresivo, roto solo por el crujido de la madera podrida y el lejano aullido de algún animal. Se encendió una pequeña linterna de mano que le habían dado al principio, un haz de luz débil que apenas perforaba la oscuridad. Los pasillos eran un laberinto de puertas destrozadas, cristales rotos y muebles volcados. Podía sentir el frío en sus huesos, la tensión en su cuello. Pero también sentía algo más, algo que la excitaba profundamente: el desafío, la promesa de lo desconocido, la posibilidad de que algo salvaje y primario ocurriera en forma de un miedo primigenio.
    
    Recorrió varias habitaciones, algunas completamente vacías, otras llenas de objetos irreconocibles cubiertos de polvo. La ambientación era impecable; parecía que el tiempo se había detenido el día después del apocalipsis. De repente, una puerta entreabierta al final de un ...
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