1. Pollón salvaje


    Fecha: 21/09/2026, Categorías: Sexo Interracial Autor: jovenesalegres, Fuente: TodoRelatos

    ... propia.
    
    El hombre la bajó suavemente al suelo, sin romper el contacto visual, sus manos grandes y ásperas acariciando sus nalgas. Se arrodilló frente a ella, sus ojos fijos en los suyos. Su aliento caliente le acarició la intimidad.
    
    —¿Esto… esto también está incluido en la experiencia apocalíptica? —preguntó Sara, con la voz ronca, una mezcla de excitación y curiosidad en su mirada verde.
    
    El hombre soltó una risa profunda, que hizo vibrar el aire.
    
    —¡Calla puta! Como te he dicho antes, ¡te voy a comer!
    
    Sara sonrió, una sonrisa pícara y llena de una malicia deliciosa. Su mirada descendió, clavándose en el bulto bajo el taparrabos del hombre. Una idea traviesa y audaz se formó en su mente.
    
    —¿Comerme? ¿O que coma yo? Aunque antes… —Sus dedos delgados y ágiles se movieron con una lentitud deliberada, rozando el borde del taparrabos. Sus ojos no se apartaron de los del hombre, una promesa silenciosa bailando entre ellos—. Antes de que me comas, quiero ver qué escondes aquí…
    
    Con un movimiento audaz y sin dudar, Sara metió la mano bajo el taparrabos. Sus dedos se cerraron alrededor de algo caliente, duro como una roca y sorprendentemente grueso. Era aún más grande de lo que había imaginado. Con un tirón suave pero firme, sacó a la luz la polla del hombre.
    
    La hoguera lanzó un destello, iluminando la escena. Era un pene negro, oscuro como la noche, largo, grueso, con una cabeza prominente y brillante. Casi parecía de mentira. Pulsaba con vida, con venas ...
    ... marcadas que recorrían toda su longitud. Era una bestia. Sara se quedó sin aliento, sus ojos verdes abriéndose de par en par, no con sorpresa, sino con una admiración casi reverente. Era un espectáculo.
    
    Su lengua, de forma casi inconsciente, se deslizó por sus labios gruesos, humedeciéndolos. Una sonrisa de deseo puro y sin adulterar se extendió por su rostro.
    
    —Joder… —murmuró, su voz apenas audible. —Nunca había visto un pollón así...
    
    El pene, oscuro y palpitante, era una visión que le robó el aliento. Sara, con los ojos verdes clavados en la polla que acababa de sacar a la luz, no pudo evitar que una sonrisa depredadora se extendiera por su rostro. Aquello no era un juguete; era un arma, una promesa de placer desmedido.
    
    —Esto sí que es un puto manjar —murmuró, su voz ronca de deseo.
    
    Con una lentitud deliberada, como saboreando cada instante de la anticipación, Sara deslizó ambas manos por la longitud del falo. Su piel era suave y caliente, y las venas marcadas bajo sus dedos eran como caminos que invitaban a la exploración. Sus pulgares se movieron por la base, presionando suavemente, mientras sus dedos acariciaban el tronco, sintiendo cada pulsación. El pene se puso aún más duro bajo su toque, la cabeza goteando una perla de líquido preseminal que ella, instintivamente, rozó con la punta de su lengua, saboreando el gusto salobre y excitante.
    
    Subió y bajó sus manos por la polla, masturbándole lentamente, el ritmo de sus caricias haciendo que el hombre gimiera con ...
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