1. Pollón salvaje


    Fecha: 21/09/2026, Categorías: Sexo Interracial Autor: jovenesalegres, Fuente: TodoRelatos

    ... sus manos, moviéndose con lentitud, sintiendo cómo la piel de su coño se estiraba, pero no cedía. La fricción era intensa, dolorosa y exquisita a la vez.
    
    El hombre, con una sonrisa, le dio una suave palmada en su culito pequeño y respingón.
    
    —Vamos, perra. Déjame entrar. Si quieres sobrevivir aquí, tienes que serme útil, y si no puedo follarte ni comerte, no me servirás de nada.
    
    Esa palmada fue el detonante. Sara comenzó a cabalgar, primero despacio, sintiendo la presión, el roce, la batalla de su cuerpo por aceptar semejante tamaño. Cada empuje hacia abajo era un suspiro, cada vez que la punta lograba avanzar un milímetro, un gemido de placer. Los gemidos se volvieron continuos, un lamento gutural que llenaba la habitación. El hombre seguía acariciando y azotando suavemente su trasero, marcando el ritmo.
    
    —¡Sí! ¡Así! ¡Más! ¡Más profundo! —gritó Sara, con la voz rota— ¡Me vas a partir en dos!
    
    Con un impulso final, Sara se giró y se sentó de frente, sus ojos clavados en los de él, una mezcla de dolor y éxtasis en su rostro. Esta vez, con la ayuda de sus manos guiándola, el pene entró con una profundidad que la dejó sin aliento. Era un dolor delicioso, una sensación de plenitud que la inundó por completo. La cabeza del pene presionaba contra su cérvix, y la sentía estirarse, abrirse, como si hubiera sido creada para aquel momento.
    
    Él la agarró por las caderas, y el ritmo cambió. La penetración se volvió brutal, sin piedad. El hombre la levantaba y la ...
    ... dejaba caer sobre su polla con una violencia controlada, sus embestidas rápidas y profundas, haciendo que sus cuerpos chocaran con un sonido húmedo y ruidoso. Sara gemía y gritaba, su cabeza echada hacia atrás, sus uñas arañando los hombros del hombre, clavándose en su piel. Sus culos se golpeaban, sus pechos rebotaban, era un caos de carne y placer.
    
    —¡Joder! ¡Así! ¡Fóllame, fóllame fuerte! ¡Fóllame como si fuera el fin del puto mundo! —gritó Sara, confundiéndole con la intensidad del momento, con el cuerpo empapado de sudor.
    
    El hombre gruñó, su rostro contorsionado por el esfuerzo. Sus ojos se abrieron y se clavaron en los de Sara. Con una última embestida brutal, un espasmo recorrió su cuerpo. Sintió un torrente caliente y espeso inundar su coño, un placer que la hizo gritar de éxtasis. Borbotones de líquido blanco salieron de su coño, escurriéndose por sus muslos y manchando la piel oscura del hombre. Él se corrió dentro de ella con una fuerza y una cantidad que la dejó sin palabras, empapada en su semen.
    
    Pero no habían terminado. El hombre la levantó, la giró, y la puso a cuatro patas. La penetró por detrás con una ferocidad renovada, sus caderas golpeando las suyas con un ritmo implacable, aplastando su pequeño culito con cada embestida. Sara jadeaba, su trasero expuesto y ofrecido a cada embestida. La vista de sus nalgas moviéndose con cada golpe, su coño siendo penetrado, era una locura.
    
    —¡Eres un animal!
    
    Él la tumbó de lado, entrelazando sus piernas, la ...