1. Desvirgando el culo a pilar


    Fecha: 23/09/2026, Categorías: Confesiones Autor: Luis, Fuente: TodoRelatos

    Después de planear la semana santa con Mara, y tener que cambiar la fecha para el puente de mayo por el tiempo, su madre se rompió una pierna y se arruino el plan que habíamos organizado con ella. Teníamos reservado un hotel muy bonito, pequeño, acogedor y con grandes camas de matrimonio, cerca de una paradisiaca playa nudista, así que nos desplazamos mi mujer y yo solos en busca de aventuras. Marta estaba como loca de tener un encuentro lésbico y yo de taladrar un buen culo, plan que teníamos organizado con Mara. Estábamos que nos salíamos por la experiencia, así que nos tocaba buscarla y poder realizarla.
    
    Llegamos al hotel el miércoles por la noche, nos alojamos y nos fuimos a la cama pronto. Teníamos que encontrar algo contra reloj, así que aprovechamos el jueves en el desayuno para conseguir nuestro objetivo. Varias parejas con hijos, gente mayor que no nos convencía y en un rincón lo que parecía ser una madre con su hija. Estaba todo ocupado y ellas estaban en una mesa grande, así que el camarero, que ya nos conoce, les pidió por favor si nos podíamos sentar con ellas, asegurando que podríamos ser de ayuda. Ellas aceptaron y nos sentamos preguntando en que podíamos ayudarlas. Eran madre e hija. La madre, Paloma de 50 y la hija, Pilar, de 20. La madre separada desde hacía pocos meses y la hija que había dejado a su novio hacía un par de semanas. Habían decidido pasar el puente juntas y disfrutar de la playa como nos fueron contando. La madre no era muy ...
    ... comunicativa, pero la hija tenía una conversación amena y constante. Como en el hotel ya habíamos estado más veces y conocen nuestra afición por el naturismo, la ayuda era para llegar a la playa nudista que nosotros frecuentamos. Habían decidido hacer algo diferente dado el cambio de rumbo que sus vidas habían dado. Nos pareció genial y a Marta se le iluminaron los ojos pues no se podía creer la oportunidad que se nos brindaba. Madre e hija eran muy parecidas físicamente, no más de 1.60 m. y tirando a delgadas, pero atractivas las dos. Morenas, ojos oscuros, poco pecho y culos pequeños pero respingones. Les explicamos que teníamos la costumbre de coger unos bocadillos en el hotel y pasar todo lo posible en la playa, que si les apetecía podíamos llevarlas, esto no era nuevo para nosotros. La verdad es que no se lo pensaron mucho, y aceptaron. Preparamos todo y marchamos a la playa.
    
    La verdad es que no nos lo podíamos creer. Juntas lo veíamos imposible, pero por separado lo veíamos viable, sobre todo con la hija. Durante todo el desayuno no había parado de mirar el fabuloso escote de Marta y las veces que me levanté al bufet, de mirarme el paquete morcillón que se notaba en el ligero pantalón que llevaba sin nada debajo. Cuando llegamos a la playa se notaba que para Pilar no era la primera vez, ya que se quitó la ropa sin ningún miramiento, mientras que la madre fue poco a poco hasta quedarse desnuda. Pilar y su madre eran casi iguales. Delgadas, pero bien proporcionadas. Con pechos ...
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