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Un inolvidable fin de semana
Fecha: 24/09/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: suspense, Fuente: CuentoRelatos
... hacían a la mar, también observé cómo los camiones frigorífico recogían las mercancías que habían comprado y que transportarían a diversos lugares. El tiempo pasaba y no te veía por ninguna parte, temí que no aparecieras, un escalofrío de temor al pensar que no te volvería a ver recorrió mi cuerpo. Y de pronto, a lo lejos, te vi, como una nube, como una nube de algodón de las ferias, vestías un traje blanco inmaculado que la brisa marina agitaba al igual que los rizos de tu cabello, tu sonrisa siempre hermosa me descubrió y me hiciste señas con tu mano, esa mano que la noche anterior me había proporcionado tanto placer. Me acerqué a ti y me besaste en la comisura de los labios, había olvidado cuál era tu olor y al estar nuevamente a tu lado tu fragancia me embriagaba. Iremos a pasar el día a Cala Oscura, he preparado algo para el almuerzo, está en el coche. Tiraste de mí en dirección a un Renault 5 azul. —Está bien, tú mandas, eres mi cicerone. Me llevaste por una angosta carretera que bordea la costa hasta llegar a un pequeño acantilado, aparcaste a un lado de la carretera y me indicaste el camino que serpenteaba en dirección a la pequeña cala que se intuía desde lo alto del precipicio. Con precaución bajamos hasta la playa, allí me encontré con un hermosa y pequeña playa de arena grisácea, estiramos nuestras toallas y pusimos a resguardo del sol la cesta con el almuerzo. Comenzaste a desnudarte, como si fuera lo más natural del mundo, era como un sueño, ...
... estabas ante mí como una ninfa, desnuda, hermosa. —Cierra la boca o te entrarán moscas, ja, ja, ja, y ¿a qué esperas?, ¿no vas a desnudarte?, aquí nadie nos molestará, podemos hacer nudismo. —Me dijo mientras yo la miraba embelesado y algo atolondrado. Me desnudé sin apenas darme cuenta, como lo más natural del mundo te acercaste a mí y me empezaste a poner protector solar, por mi cara, mis hombros, mi pecho, por todo mi cuerpo. Después fui yo quien te puso el protector, repartiendo la crema por todo tu cuerpo, acariciaba tus brazos, tus pechos, tu vientre, dando a tu cuerpo un color brillante, me besaste de nuevo, esta vez en los labios, fugazmente, como un suspiro. —Tumbémonos a tomar un rato el sol. Y así lo hicimos, mientras tomabas el sol yo te observaba, te admiraba, te comía con mi mirada. Mientras tú leías yo me recreaba en tu cuerpo, estudiando cada centímetro de tu piel, cada pliegue, cada peca o lunar. Al cabo de un rato cerraste el libro que leías y decidiste que era un buen momento para bañarse, me cogiste de la mano y me llevaste al mar, estaba fría, pero te zambulliste como una sirena, nadamos un poco pero enseguida nos acercamos y comenzamos a besarnos, nuestros cuerpos se acariciaban entre sí y se balanceaban al ritmo de las olas, mis manos aprisionaban tus pechos con lujuria, tu boca lamía mi cuello mientras tus manos acariciaban mi culo y hacían que me acercara más y más a ti. Mi pene rozaba tu vientre y nuestras caricias hacían que la ...