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Intercambio entre hermanas - completo (cap. 01)
Fecha: 24/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Abel Santos, Fuente: TodoRelatos
... pícara y se agachó atrapando mi miembro con sus labios. * Cuando desperté por la mañana, Marta ya había salido hacia su trabajo. Me había dejado una nota explicando que había tenido que madrugar una hora más de lo normal, pero que nos veríamos por la noche y cenaríamos juntos. Me sentí decepcionado. Había pasado parte de la noche sin dormir a causa de la curiosidad que sentía por saber qué había ocurrido entre las hermanas Ortega, herederas de una fortuna familiar más que notable. Su padre, rico terrateniente catalán dueño de una de las bodegas de cava más importantes del país, había amasado un capital que en algún momento les legaría a ellas, al ser las únicas hijas del ricachón. Supuse que serían bobadas a las que Marta les estaba otorgando mayor importancia de la que merecían. Tal vez por el sofocón que, por alguna razón, se había llevado durante la Semana Santa en la casa familiar de Barcelona. Aquella mañana de lunes yo libraba del trabajo. Había realizado la semana anterior una guardia de más en la clínica de fertilidad en la que trabajaba y me debían un día. Después de darme una rápida ducha salí de la habitación y me dirigí a la cocina para desayunar. En el pasillo, que daba una vuelta casi completa a la casa, me encontré con Ana. Mi cuñada se había vestido con ropa juvenil —vaqueros, deportivas y blusa a cuadros bajo una parka ligera— y se dirigía hacia la salida de la casa. —Hola, Fran —me saludó con su amplia sonrisa. —Hola, Ana… Te vas ...
... muy pronto… —repuse—. ¿Ya empiezas las clases? —Eh… no… en realidad hoy solo voy a hacer el papeleo de la matrícula. No empezaremos hasta dentro de un par de días o así. No lo tengo claro, a ver qué me dicen… —Ah, vale… —repliqué—. Pues nada, que te vaya bien… Ya me quedo yo al cuidado de la fortaleza. —¿Te quedas solo? —se interesó—. ¿Marta ya se ha ido? —Sí… parece que hoy tenía agobio en la oficina… —respondí—. Y yo tengo día libre. Así que voy a vaguear un poco, que no me vendrá mal. Mi cuñada sonrió, simpática. —Pues nada, que pases un buen día… —me deseó y se giró para dirigirse hacia el recibidor. De pronto, se detuvo y se volvió hacia mí—. Por cierto, ya sé que te lo he dicho más veces, pero esta casa me sigue pareciendo una pasada… Es tan grande y tan bonita… —Eh… Pues sí… sí que lo es… —Y… gracias, por cierto… Si no hubiera sido por ti, Marta no habría accedido a que me quedara a vivir con vosotros. —No le hagas caso… —quité hierro al asunto con un manotazo—. Ya sabes cómo es tu querida hermana… pero seguro que ya se le ha pasado el enfado… Marta te quiere como una madre, más que como una hermana. —Lo sé… Y espero que lleves razón y se le haya pasado el berrinche. Bueno, me voy, hasta la tarde. No creo que coma en casa. Lo digo por si vas a cocinar algo… mejor que no hagas mucha comida o te sobrará. —No pasa nada —dije—. Sí que pensaba cocinar para mí, pero haré de más y lo cenamos a la noche los tres juntos. Hasta luego… pásatelo ...