1. Bajo la cama: Confesiones de un testigo oculto


    Fecha: 25/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Stevensegal, Fuente: CuentoRelatos

    ... acompañó a su departamento. Media hora después, ella regresó a nuestro apartamento, pero algo en su actitud había cambiado.
    
    Se notaba distinta, como si algo hubiera pasado entre ellos. Su mirada era más baja, sus movimientos más lentos, y había una especie de tensión en el aire, como si cargara con un secreto que no estaba dispuesta a compartir en ese momento. Era evidente que la experiencia la había afectado de alguna manera, aunque no sabía exactamente cómo ni por qué.
    
    Al notar que Agustina había regresado con una actitud diferente, sentí curiosidad por saber qué había pasado. Me metí en la habitación que comparto con ella, tomé mi celular y comencé a mensajearme con mi vecino. Él me contó que, durante el tiempo que estuvieron juntos, Agustina parecía estar un poco celosa. Le preguntaba constantemente sobre la mujer con la que supuestamente iba a tener una cita, como si le importara más de lo que debería. Esto le hizo pensar que ella también sentía algo por él, algo que iba más allá de la simple amistad. Fue entonces cuando decidió actuar en consecuencia, guiado por esa intuición.
    
    Me relató que, en un momento dado, mientras Agustina cocinaba algo en la cocina, él se acercó sigilosamente por detrás y la agarró suavemente de la cintura. Luego, sin darle tiempo a reaccionar, comenzó a darle besos en la mejilla y en el cuello, susurrándole al oído lo buena que estaba. Fue un gesto audaz, pero según él, ella no se resistió. Al contrario, parecía responder de manera ...
    ... tímida pero receptiva, como si algo en ella también estuviera despertando.
    
    Pero eso no fue todo. Él, aprovechando que mi novia llevaba una remera ajustada y no usaba sostén —algo común en ella debido a que tiene senos pequeños—, decidió ir un paso más allá. Mientras la besaba por el cuello, con una mezcla de audacia y cautela, deslizó sus manos por debajo de la remera. Sus dedos encontraron su piel suave y, sin vacilar, comenzó a acariciarle los senos, explorándolos con delicadeza al principio, pero luego con más firmeza, llegando incluso a pellizcarle los pezones.
    
    En ese momento, algo inesperado sucedió: Agustina, en lugar de detenerlo, llevó sus propias manos por debajo de la remera y agarró las de él. No para apartarlo, sino como si estuviera guiándolo o permitiéndole continuar. Fue un gesto que dejó en claro que, aunque quizás sorprendida al principio, ella estaba aceptando lo que estaba ocurriendo. Su respiración se agitó levemente, y aunque no dijo nada, sus acciones hablaban por sí solas. Era como si, en ese instante, ambos estuvieran explorando algo nuevo, algo que iba más allá de los límites que habíamos establecido antes.
    
    Luego, él la giró suavemente hacia él, colocando sus manos firmemente sobre la curva de su cola, como si quisiera sentirla completamente cerca. Durante unos segundos que parecieron eternos, se miraron fijamente a los ojos, como si estuvieran midiendo el peso de lo que estaba a punto de suceder. Había una tensión palpable en el aire, una mezcla ...
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