1. Bajo la cama: Confesiones de un testigo oculto


    Fecha: 25/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Stevensegal, Fuente: CuentoRelatos

    ... diciéndole que iba a acabar. Ella, obediente y entregada, se arrodilló nuevamente frente a él, en una posición que parecía natural después de todo lo que habían compartido.
    
    Él, con desesperación, comenzó a masturbarse frente a ella, mirándola fijamente mientras lo hacía. Su respiración era agitada, y sus gemidos, cada vez más fuertes, delataban lo cerca que estaba del orgasmo. En un momento de tensión, le preguntó: “¿Dónde quieres que te lo dé?”. Ella, con una voz suave pero decidida, respondió: “En las tetas”.
    
    Fue entonces cuando él, con unos gemidos profundos y guturales, llegó al clímax y eyaculó sobre sus senos. El sonido de su respiración agitada y las últimas palabras entrecortadas de ambos marcaron el final de ese momento íntimo.
    
    Ver esa escena final desde mi escondite fue una experiencia que me dejó con una mezcla de emociones intensas. Por un lado, sentí una excitación abrumadora al presenciar algo tan íntimo y prohibido; por otro, me invadió una sensación de asombro al ver a mi novia, tan dulce y hermosa, recibiendo de esa manera a otro hombre.
    
    Era como si, en ese momento, estuviera viendo una faceta de ella que nunca antes había conocido, algo que despertaba en mí una curiosidad insaciable y una fascinación que no podía ignorar. La imagen de él acabando sobre sus senos, mientras ella permanecía arrodillada, se quedó ...
    ... grabada en mi mente, creando una mezcla de placer y conflicto que no sabía cómo procesar.
    
    Después de todo lo ocurrido, ellos se limpiaron y se vistieron de nuevo, como si estuvieran volviendo a la normalidad después de un momento tan intenso. La habitación, que minutos antes había estado llena de sonidos y movimientos apasionados, ahora estaba en silencio, solo interrumpido por sus murmullos y suspiros relajados.
    
    Luego, tal como lo habíamos acordado, él la llevó a ”su” departamento, el de él, para que yo pudiera salir de debajo de la cama sin ser visto. Escuché cómo la puerta se cerraba tras ellos, y supe que era mi momento. Con cuidado, me deslicé de debajo de la cama, sintiendo cómo mis músculos se relajaban después de tanto tiempo en esa posición incómoda. Me aseguré de que todo estuviera en su lugar, como si nunca hubiera estado allí, y salí del departamento en silencio.
    
    Al caminar por el pasillo del edificio, sentí una mezcla de emociones que no podía ignorar. Por un lado, estaba la excitación y la curiosidad que había experimentado al presenciar todo aquello; por otro, una sensación de asombro al darme cuenta de que mi novia había compartido algo tan íntimo con otro hombre. Era como si, en ese momento, estuviera procesando algo que iba más allá de lo físico, algo que desafiaba todo lo que creía saber sobre nuestra relación y sobre ella. 
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