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De esposa modélica fiel a puta sin remedio (2)
Fecha: 27/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: luigem, Fuente: CuentoRelatos
Me presentaré, mi nombre es Eva. Aunque el primer relato lo escribió mi marido, éste lo he escrito yo misma, ya que él no estuvo presente en la mayor parte de esta historia. Al igual que el primer relato que publicamos éste también es completamente real. Después de mi primera cita con David quedé prendada de su polla (¡tiene un aguante ilimitado!), de su físico (¡es un bombero guapísimo! y con unos labios irresistibles) y de su saber estar. La verdad es que me parecía del todo increíble que una mujer como yo fuera capaz de hacer lo que había hecho y que además no pudiera frenar el deseo de repetirlo. Y aunque me cueste reconocerlo a partir de aquí mi mente sin querer empezó a tramar un plan para poder tener otra cita con mi nuevo amiguito y que mi amado marido lo asintiera con gran satisfacción. Soy una chica muy poco dada a hacerme fotografías, y mi marido está siempre deseoso de que pose delante de la cámara con poquita ropa. Así que un buen día empecé a calentarlo poniéndome la minifalda que me compré con David, unos zapatos de tacón alto y también un mini-sujetador. Le dije que lo hacía para probar como me quedaba aquella ropa pero de paso le sugerí disimuladamente a mi maridito que si quería me podía hacer unas cuantas fotos en unas posturitas provocativas. Como era de esperar, el corrió a por la cámara y me hizo toda una sesión. Nosotros seguíamos teniendo contacto con David y claro a mi esposo le faltó tiempo para enviarle esas fotos. Así mientras mi ...
... marido creía que él estaba chuleando de mujer lo que realmente hacía es poner a tope a mi amante, que es realmente lo que yo quería. Al cabo de unos días le dije a mi marido que tenía ganas de comprarme unos pantalones vaqueros bien ajustados. Sabía que a él le encantaba este tipo de ropa y se moría de ganas de verme cuanto más provocativa mejor. Así que fuimos a comprarlos y me puse un tanga para la ocasión. Yo misma me encargué de elegir unos que marcasen todo mi trasero y hasta la raja de mi coñito y además un jersey tan pequeño y apretadito que pareciera sacado de una muñeca. Y claro, él estaba encantadísimo de ir a comprar con su ejemplar esposa aquella ropa que lo ponía a mil. Hacía tiempo que tenía que solucionar unas gestiones pendientes y que se tenían que ir a resolver a la ciudad donde vive David (qué casualidad, ¿no?). Así que ese mismo día le comenté a mi esposo que aquellas gestiones no podían esperar más y que mañana mismo iría a solucionarlas. Como quien no quiere la cosa añadí: “Claro, ya que voy hasta allí, si le va bien a David quedaré con él para charlar un rato… pero solo para hablar ¿eh? No pienses nada más…” al menos eso es lo que yo creía (o quería creer) y así lo hice entender a mi marido y al mismo David. Y así fue como volví a ver a David, recuerdo perfectamente que fue casi un par de semanas después de la primera cita, un jueves por la tarde concretamente. Yo me puse los tejanos nuevos sin estrenar y el mini-jersey también sin estrenar, y ...