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Eva, su sirvienta y yo
Fecha: 27/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: bety la sexy, Fuente: CuentoRelatos
Hola, soy Isabel, tengo 65 años y soy una ama de casa a la que le encanta divertirse. En realidad, estoy disfrutando de un estilo de vida de tipo matrimonio abierto y cornudo. He vivido toda mi vida para hacer realidad todas mis fantasías sexuales, ya que solo se vive una vez y no tengo intención de perderme nada. Llevo cuarenta años casada con mi marido, pero eso nunca ha sido un obstáculo para disfrutar de todo, incluso, al contrario. Como conté en mi segundo relato, esta historia sucedió hace varias décadas, tras enterarme de que Eva, una mujer que presumía de santurrona, perteneciente a nuestro circulo social, había follado con mi marido, la sometí y la transformé en mi sumisa, un día cuando sabía que solo la criada y ella estaban en casa me presenté allí. Me abrió su criada filipina, de nombre Elena, era una chica de poco más de treinta años, tanto a Eva como a su marido les encantaba presumir de ella, tenía poco más de treinta años, era pequeñita, tenía un buen culo y aunque sus tetas resultaran pequeñas su aspecto oriental le daba mucho sexy. Tras anunciar mi presencia, ella avisó a su señora y me condujo al salón, la verdad es que verla mover ese culito me encantó, después se retiró, Eva y yo nos quedamos solas, ella llevaba una bata de andar por casa, me senté a su lado en el sofá y rápidamente llevé mi mano a su rodilla, ella intentó apartármela diciendo: Tenías que haber venido el día que la criada descansa, hoy no podemos hacer nada, ella podría vernos ...
... y decírselo a mi marido. Ante esta respuesta la pegue un bofetón y la dije: -Oye zorra, yo hago contigo lo que me da la gana cuando me da la gana y donde me da la gana y si el cornudo de tu marido se entera de cómo es en realidad la meapilas de su mujer, es problema tuyo, no mío y resulta que en estos momentos tengo ganas de follar contigo, así que déjate de tonterías y vamos a la habitación donde duermes con tu marido. Eva puso cara de desagrado, pero sabía que si yo le ordenaba una cosa su destino era obedecer así que dijo: -De acuerdo ama, está bien. Y me condujo a su habitación matrimonial, una vez allí la ordené que pidiera a la criada que nos trajera unos refrescos y algo para picar, Eva la llamó y se lo ordenó y cuando la criada nos lo trajo y lo dejo encima de la mesilla, Eva le ordenó: -Voy a estar un rato con mi amiga, discutiendo sobre un posible cambio en la decoración de esta habitación, por favor que nadie nos moleste. -Como la señora ordene, dijo Elena y salió de la habitación dejándonos solas. Nada más salir Elena, me lancé sobre Eva y la quité la bata, estaba en el reino donde era una esposa decente y su ropa interior era de lo más opuesto a nada sexy, así que la ordené: -Quítate ahora mismo esa asquerosidad. Ella un poco avergonzada por mis palabras rápidamente se quitó el sujetador y las bragas quedándose desnuda ante mí. La verdad es que estaba impresionante, tras ello la volví a ordenar: -Ahora desnúdame a mí. Eva vino ...