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Eva, su sirvienta y yo
Fecha: 27/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: bety la sexy, Fuente: CuentoRelatos
... hasta mí, nos fundimos en un beso apasionado, después buscó con sus manos la cremallera de mi falda y me la desabrochó, me dejó con un tanga azul, interpretando mis deseos se puso de rodillas ante mí, y con sus manos fue bajando mi tanga dejando mi coño al aire. Introdujo su lengua en mi sexo y comenzó a lamérmelo, la verdad es que la zorrita aprendía pronto, su lengua comenzó a explorar mi coño dándome un placer increíble, yo intentaba contenerme mis ganas de correrme, pero estaba muy caliente y me fue imposible. Ella recibió todo mi líquido en su boca sin desperdiciar ni una gota. Mi zorrita se levantó, yo le hice una señal y ella me levantó la blusa, mis tetas solo quedaron contenidas por mi sujetador, Eva se lanzó sobre ellas y se puso a chupármelas, lo hacía con ansia, la muy zorra era ya una experta, mientras, como premio, yo acariciaba las suyas, el sujetador comenzó a molestarme y le pedí a Eva que me lo quitará, de esta manera nos quedamos las dos desnudas. Ella me pidió: -Ama ¿Puedo darte placer? Decidí darle libertad, ella me pidió que me tumbara sobre la cama, mientras ella se mantenía de pie, acercó uno de sus pezones a mi boca y yo no pude contenerme las ganas de chupárselo, mientras ella llevó una de sus manos a mi coño y comenzó a acariciármelo, después me introdujo dos de sus dedos en mi interior y comenzó a moverlo, había aprendido como hacerlos, la meaplias había aprendido otras cosas que no eran el Catecismo, jejeje. Mi sumisa siguió en esa ...
... postura hasta que la muy puta logró que me corriera, me aparte un poco y la dije: -Me ha gustado mucho, puta, aunque debes de seguir practicando, pero ahora quiero que te tumbes sobre la cama con las piernas bien abiertas. Me obedeció, yo me coloqué encima de ella de manera que nuestros coños se frotaron el uno contra el otro, ella se puso a gemir, yo sabía que ella estaba disfrutando, hasta que sentí como ella se corría, me hice la enfadada: -Zorra ¿Cómo te atreves a correrte sin mi permiso? Ella puso cara de asustada, sabía que podía caerle un castigo, pero ese día no tenía ganas, bueno si pero eso llegaría después, la ordené ponerse de rodillas encima de la cama, yo me puse detrás de ella, la pasé mis manos hacia delante y la toqué sus preciosas tetas y comencé a besarla en el cuello mientras la preguntaba: -¿Soy la primera mujer con la que estas? -Si, mi ama, respondió ella. -¿Ni siquiera con esa filipina que tienes? -Claro que no mi ama, respondió -Seguro que el cabron de tu marido se la folla, dije yo Ella me hizo un gesto de ignorancia, yo bajé una de mis manos y la introduje dos de mis dedos en su coño, se la notaba que estaba gozando, le dije: -Puta vamos a hacer un sesentainueve Me tumbé en la cama con mis piernas bien abiertas, ella se puso encima de mí, en posición invertida, su coño quedó a la altura de mi boca, mientras el mío lo estaba a la suya, no tardó en introducir su lengua dentro de mí, mientras yo hacía lo mismo con su ...