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Encuentro fugaz en una cervecería
Fecha: 29/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Birdie, Fuente: CuentoRelatos
Gloria me llamó al salir de su reunión con el cerdo de su jefe, un hombre con síndrome de Peter Pan sin ninguna clase por mucho traje de Armani que vistiese y que desde que descubrió que éramos lesbianas no dejaba de tirarle los tejos a mi novia y a mí. —Hola cariño, espérame en Santa Bárbara, necesito algo bonito y dulce ahora mismo para quitarme esta mala leche de encima, ¿puedes? —Si claro, voy para allá en 10 minutos, le dije. Venía con un humor de camionero y aunque muchos tópicos de lesbianas sobre las camioneras pudieran aplicarse a otras parejas en nuestro caso no era así, las dos somos muy femeninas, pero nos gusta comer ostras en lugar de lamer plátanos. Como yo la temía cuando estaba de ese humor de perros agarré esa braguita con vibrador y que era manipulada mediante un mando a distancia y que ya me había salvado en otras ocasiones de ese huracán de mujer que tanto me arrebataba. Esperaba sentada en la terraza de la cervecería Santa Bárbara cuando le vi acercarse, como el trabajo de Zara le obliga a madrugar mucho no pude saber que llevaba puesto hasta que se acercó a la mesa. Llevaba unos leggins negros que marcaban su figura con una blusa cruda muy hippie que le tapaba hasta medio muslo sin que dejase descubrir sus deliciosos senos y unos adornos de cuero a juego que le daban un toque desenfadado muy elegante, su pelo suelto hasta media espalda que era suave como la seda y en el que tanto me gustaba enredar mis dedos cuando nuestros cuerpos se ...
... enroscaban uno en el otro; como siempre vestía unos zapatos con un poco de tacón que le marcaban ese culito elevándolo por el que se giraban todos los hombres. Ay incautos, si supierais lo bien que me lo hace, jeje, pensé para mis adentros, su 1,70 y 53 kilos le daban una figura envidiable, su pecho no era particularmente grande pero su redondito culete, sus suaves manos y una voz dulce y aterciopelada estoy seguro que hicieron la delicia de los sueños de muchos chicos. A su lado yo era un poquito más baja y pesaba casi lo mismo, pero nuestras tallas no coincidían, mis senos eran grandes comparados con los suyos y mis labios más carnosos, sus labios eran finos pero dulces como la miel. Me dio un suave beso en la boca que pasó inadvertido para casi todos menos para un chico moreno de unos 25 años con la carpeta de cierto partido político que tiene por allí su sede y que estaba sentado a mi espalda y con un hola cielo, Gloria se arrojó sobre la silla. —Hola cielo, un día de estos voy a salir en el periódico y vas a tener que venir a visitarme a la cárcel de Yeserías. —Jaja, pero que antigua eres, pero si esa cárcel ya ni existe, ya será menos. Además, no creo que con lo bonita que eres te dejasen entrar y si te metiesen yo tendría que cometer otro delito pues de ti no me separan ni con agua caliente, que lo sepas, dije toda chuleta. —Joder Silvia, si no fuese por ti y por ese pico de oro que te hace parecer un vendedor de lencería en una feria de pueblo ya habría ...