1. Encuentro fugaz en una cervecería


    Fecha: 29/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Birdie, Fuente: CuentoRelatos

    ... vez me mojaba más, mi labios jugaban con sus labios vaginales como si fuesen una boca y me lengua mojaba todos los rincones de mi amada, ella se retorcía cada vez más y su respiración se agitaba por instantes.
    
    Sentía el placer de Gloria en mi piel, en mi boca, en mis manos, como se crispaba con mis lamidas y su muslos comenzaron a cerrarse en torno a mi cabeza como un cepo.
    
    Su clítoris crecía y tomaba un tamaño que no pasaría desapercibido a un amante entregado y puse mi boca sobre él, apoyé la punta de mi lengua soltándolo y dejándole moverse entre mis labios húmedos, cuando sentí que mis caricias sobre él no le molestaban lamí con un poquito más de pasión, apliqué mi lengua sobre él moviéndose con ritmo como lamiendo un cucurucho de helado, de arriba abajo primero, a los lados después, rodeándolo y con cada caricia Gloria gemía de gusto y cada una le proporcionaba un estímulo distinto.
    
    La calidez de mi boca empapó todo su coñito y mis labios y lengua eran dos verdaderas armas de tortura en ese instante, retorciéndose Gloria como una serpiente en torno a mi cabeza y torso con sus bonitas y suaves piernas.
    
    —Me corro amor, me corro, dijo entre dientes y procurando no decirlo a gritos.
    
    Mis oídos estaban cerrados, tenía todos mis otros sentidos puestos en dar placer a esa maravillosa mujer que las suerte puso en mi vida, una oleada de líquido seminal transparente manó de su coñito mojado por mi lengua mojándome y bañándome de deseo, sus espasmos los silenció como ...
    ... pudo aunque creo que poco importaba en ese instante y durante unos eternos segundos sentí como Gloría se derretía en mi boca, en mis manos.
    
    Apenas había usado mis manos para dar placer a mi novia me incorporé del suelo para besarla dulcemente, Gloria correspondió a mí beso con otro beso profundo y sentido que inundó mi boca de su abandono a mis caricias, poco a poco, recuperada de su orgasmo me miró a los ojos y con una sonrisa eterna y agradecida me dijo:
    
    —Te quiero mi pequeña, creo que nadie me comprende mejor que tu, no habrá nadie en la vida que me entienda como tú lo haces y volvió a besarme perdiendo de nuevo sus dedos en mi pelo, creo que entonces comprendí que realmente estaba enamorada hasta los huesos.
    
    Gloria me llamaba su pequeña, no porque fuese más pequeña que ella, era simplemente porque había nacido un mes después que ella y siempre la restregaba que ella era mucho más vieja que yo, pero en dos mocosas de 28 años, decir vieja es una tontería.
    
    Debió comprender que teníamos que salir del cuarto de baño y componiendo de nuevo su blusa y subiéndose los leggins pero sin ponerse el tanga, salimos colocándonos como mejor pudimos, mientras nos atusábamos el pelo sentimos en el primero de los tres reservados a una persona masturbándose frenéticamente y sin hacer mucho ruido salimos sonriéndonos , casi riéndonos y al salir me di cuenta que por debajo de la puerta que se asomaban las borlas de unos zapatos castellanos de caballero y pensé si sería en jovencito ...