1. Encuentro fugaz en una cervecería


    Fecha: 29/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Birdie, Fuente: CuentoRelatos

    ... dejado el trabajo, uf, que mala leche me ha puesto el idiota. Que ganas de un abrazo y de mimitos tengo, necesito que me quieras mucho bruja y no que te metas conmigo.
    
    —Bueeeno, respondí, le puse mis ojos de cordero degollado tan famosos y con los que había conseguido ligármela entra tanta lagarta de Chueca en aquella tarde de jueves del invierno pasado. Toma, te he traído esto, ¿por qué no te lo pones y me dice qué tal te sienta?
    
    —No te habrás traído tu arma secreta, ¿verdad?, jaja, te adoro mi nena, respondió Gloria agarrando la bolsita roja que contenía la braguita con el vibrador y levantándose para ir al cuarto de baño de la cervecería.
    
    Mientras Gloria se cambiaba yo apuraba la caña y me comía la tapa con las cuatro gambas que me habían puesto, el olor me trajo remotamente el olor del sexo de Gloria, pero yo estaba tan enamorada que aquello sólo consiguió que tuviese unas ganas locas de rozarme con ella. Apenas tardó unos minutos y se sentó a mi lado acariciando el interior de mi muslo mientras llamaba al camarero.
    
    —Una caña por favor, mmm, dijo mirándome inmediatamente después a mí.
    
    Había aprovechado para darle un poco al botón del mando a distancia del vibrador recreándome en la cara de sobresalto de Gloria.
    
    —Eres muy “mala” cariño, me dijo, así no vas a quitarme el cabreo que lo sepas, dijo ocultado sus preciosos ojos marones entre los mechones de su flequillo.
    
    Me incorporé para despejarle la cara y mirarme es un profunda mirada y ...
    ... delicadamente le aparté primero el lado izquierdo de su flequillo y después el derecho y pude vislumbrar una pequeña sonrisa y unos labios que me tiraban un beso en el aire.
    
    El muchacho de mi espalda debía estar en un sueño y se le notaba cada vez más alterado en su asiento, resoplaba como un ñu africano, pero no sé si por ver un león o un par de leonas.
    
    Las dos nos dimos cuenta, pero ajenas a su posible erección o sus deseos eróticos seguimos con nuestros mimos, cuando llegó el camarero y puso la caña de cerveza Gloria se la bebió de dos tragos y dejando un par de euros de la cuenta en la mesa me dijo.
    
    —Vente, vamos a ver una cosa que quiero enseñarte, acompáñame.
    
    Y cogiendo su bolso me agarró la mano enlazando nuestros dedos llevándome al cuarto del baño de la cervecería.
    
    El cuarto de baño estaba en los bajos del local, con tres reservados y dos lavabos, olía a ese pino que se usa en todos los baños de los bares de todo el mundo que empacha la nariz para evitarte el golpazo de mal olor de los orines y otras aguas, muy bien iluminado y vacío, si, vacío.
    
    —Ven acá guarrona, quiero que me quites ese juguete tuyo con los dientes y me comas enterita, dijo con una cara de desenfreno Gloria que me calentó.
    
    Nos metimos en unos de los reservados, el más alejado que sospechábamos era el más discreto y que era muy amplio, me temo que era el de personas de poca movilidad porque tenía barras para agarrarse por todos lados, Gloria empujó con el culo me arrastró hasta ella y su ...
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